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Lo que perdemos cuando fallece nuestro padre
Buena Vida

Lo que perdemos cuando fallece nuestro padre

Cuando nuestro padre deja de existir anhelamos volver al pasado para envolvernos con él en un suave abrazo, para darle todo el amor que se merece, para contemplar su rostro y atesorarlo en nuestra memoria

Por: Marisela Salazar

Lo que perdemos cuando fallece nuestro padre(Fuente: Pixabay)

Lo que perdemos cuando fallece nuestro padre | Fuente: Pixabay

Perder a un padre es profundamente desgarrador y aceptar que se ha ido suele ser sumamente dífícil, pero en esos momentos de tristeza y desolación en los que nada nos reconforta, es preciso conservar la fe y confiar en que su amor incondicional nos guiará más allá de este mundo y que en algún lugar no muy lejano estará cuidando siempre de nosotros.

Nunca se está preparado emocionalmente para perder a un padre, pueden pasar años desde su partida y sentir ese mismo dolor arrebatador que experimentamos cuando dejó de existir. Y aunque ese dolor suele ser cruel y tormentoso, al transcurrir el tiempo del duelo, se va menguando e inconscientemente vamos aceptando la realidad, más bien, aprendemos a vivir con esa ausencia.

Cuando un padre fallece, deseamos volver al pasado para agradacerle todo lo que nos brindó en vida, anhelamos estar con él para envolvernos en suave abrazo, para darle todo el amor que se merece, para expresarle con palabras nuestro cariño, para contemplar su rostro y guardarlo como un valioso tesoro en nuestra memoria.

Tanto si tuvimos una buena relación con nuestro padre como si no fue así, vamos a sentir nostalgia por lo que nunca fue, vamos a desear regresar el tiempo para pedirle perdón por nuestros errores y malos tratos, para reconciliarnos, pero no se puede dar marcha atrás y el pasado no vuelve.

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Sin importar si nuestra relación fue buena, mala o inexistente, cuando nuestro padre deja de existir se produce una conmoción en nuestro mundo interior, es uno de los momentos más complejos de nuestra vida, incluso un padre lejano o ausente deja un profundo vacío y un cúmulo de sentimientos y emociones difíciles de superar.

Mientras nuestro padre está vivo, una parte de nosotros sigue viviendo en la infancia, sentimos que nuestra vida está encabezada por otro ser, pero cuando nuestro padre fallece, pasamos a encabezar a las generaciones que nos suceden y esto nos asusta y nos genera un sentimiento de soledad.

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Aunque tengamos más apego y cercanía con nuestra madre, lo cierto es que la figura de nuestro padre siempre está en el horizonte como guía y protector, y cuando nuestro padre fallece es como si perdiéramos un ancla y nos mantenemos por un tiempo a la deriva porque nunca tendremos otro padre, se trata de una pérdida absolutamente irreparable.

Cuando nuestro padre fallece, se lleva consigo una parte de nuestra felicidad, la vida nunca volverá a ser igual porque nuestra alegría estará incompleta al percibir que él no está con nosotros celebrando nuestras alegrías, aún así, debemos procurar que nuestra historia sea memorable, valorar y rescatar cada una de sus enseñanzas y consejos que nos dió en vida.

Si tu padre se ha ido, jamás dejes de pensarlo, no lo olvides, ámalo con la misma intensidad. Recuerda que en algún momento de tu vida también llegará tu hora de partir a ese viaje sin retorno, ese viaje que para todos es impostergable e ineludible. Y será entonces, cuando tú y tu amado padre se vuelvan a encontrar.

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Foto del periodista Marisela Salazar

Soy licenciada en Ciencias de la Comunicación, egresada de la Universidad de Occidente, unidad Los Mochis, Sinaloa. Reportera y conductora de TV Azteca Sinaloa. Reportera y conductora de streaming de El Debate de Los Mochis. Me he dedicado a contar historias. Relatar grandezas para inspirar. Narrar dolores y pesares para mitigar y ayudar. Creo en el poder de las palabras, en la bondad de la gente y en la magia de las risas, suspiros e instantes. Soy soñadora, curiosa, risueña y apasionada. Avanzo acarreando anhelos y esperanzas. Mientras dure la vida me resisto a ser indiferente. Todos podemos apartar esa piedra del camino.

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