Buena Vida

La niña autista que inventó la máquina de dar abrazos

Hoy en día se utiliza en terapia para niños con este problema

Por: Norma Portillo

Foto: Rosalie Winard

Foto: Rosalie Winard

Podríamos pensar que el abrazo es sólo de los seres humanos, pero en 1965, Temple Grandin, una niña con autismo descubrió que las vacas cuando las iban a inyectar se calmaban al ponerlas en una rampa que las apretujaba. 

Grandin que necesitaba la estimulación a presión, pero que no quería ser abrazada por otro ser humano inventó la máquina de los abrazos pensando en este principio, el cual consiste en dos tablas con bisagras y un acolchado grueso, tiene una caja de control a un lado que controla la presión de forma pareja en ambas partes del cuerpo según se requiera.

La máquina de abrazos muestra que la necesidad de ser abrazado, de sentirse seguro, es un impulso que no se limita a los seres humanos. Es una necesidad universal que nos une a todos a nivel emocional y fisiológico.

Actualmente esta máquina se sigue utilizando en prácticas terapéuticas, como técnica relajante para los autistas.

Cuando la revista Time preguntó en 2010 a Grandin si todavía la usaba, ella sacudió su cabeza y dijo: “Ahora más bien abrazo a la gente”.

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