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El duelo por una partida inesperada
Buena Vida

El duelo por una partida inesperada

En ocasiones tenemos que ver partir a ese ser amado antes de lo pronosticado, incluso sin despedida. Porque la edad no garantiza nada, hoy hablaremos de ese duelo que llega repentino y no nos permite decir adiós

Por: Laura Alarcón

El duelo por una partida inesperada(Unsplash)

El duelo por una partida inesperada | Unsplash

La realidad es que nadie está preparado para despedirse de un ser amado, porque quisiéramos abrazarlo y nunca dejarlo ir, porque daríamos todo porque siguiera aquí. Hoy el mundo nos está enfrentando a muchas partidas inesperadas, esas que duelen más porque no se alcanza a decir adiós. Porque sentimos culpa de no haberlo podido evitar.

Porque duele ver partir a esa persona que tenía miles de planes, porque no esperabas ver esa silla vacía en Navidad, porque quedaron cosas por hacer y palabras por decir, porque tu vida sin esa persona resulta tan distinta. Ahora los planes deben cambiar y la realidad es que sin él ya nada será lo mismo.

Sin importar las personas que te demuestren su apoyo, ese ser especial no volverá. Muchos dicen entenderte y acompañarte, pero por las noches el vacío es enorme y no hay consuelo para tu dolor. Encuentras distracción momentánea pero los recuerdos vuelven.

Crees que es irreal, una pesadilla. Es tan dura la realidad que por ocasiones crees que estás en un mal sueño del que pronto despertarás, pero las horas pasan. Descubres que es real y que toca aprender a vivir sin ese ser especial.

Si somos honestos muchas veces creíste que tu partirías primero, por la edad o simplemente por el estilo de vida de cada uno, pero las cosas no siempre salen como la penamos, mucho menos cuando se habla de lo que dura la vida, nunca es suficiente.

Lloras por horas pero el dolor no sana, hay días en los que te sientes mejor pero los recuerdos aparecen en cada habitación o en cada avenida que pasaste a su lado, quieres devolver el tiempo y sin dudarlo dirías más “te quiero,” pero el tiempo no regresa y eso duele y resulta desalentador.

Te toca ser paciente contigo mismo, permitirte llorar y despedirte a tu manera, porque en ocasiones lo que más duele es no alcanzar a decir adiós. Es importante que encuentres la forma de despedirte, por salud y paz emocional.

Aunque cada persona vive su proceso de duelo de forma distinta es importante que aprendas despedirte, sabemos que son muchas emociones encontradas, pero la única realidad es que lo mejor que podemos hacer por los que ya se han ido es convertirnos en nuestra mejor versión.

Si actualmente perdiste a un ser amado, busca la forma de honrar su partida, porque todas las personas que llegan a nuestra vida tienen una hermosa misión. Cuando realmente amamos con el corazón y el alma nada puede separarnos de ese ser especial.