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Conserva la fe; siempre sale el sol, siempre
Buena Vida

Conserva la fe; siempre sale el sol, siempre

Agradece y aprecia todo lo bueno que te encuentre en el camino aunque sea fugaz y pasajero, aunque no dure, porque ciertamente, nada en esta vida es para siempre

Por: Marisela Salazar

Conserva la fe; siempre sale el sol, siempre(Especial: Instagram)

Conserva la fe; siempre sale el sol, siempre | Especial: Instagram

Deja de cargar el pasado a cuestas sobre tus hombros, libérate de tus memorias dolorosas, esa carga tan pesada que hace que te cueste respirar. Debes soltar esos ayeres para cicatrizar heridas. Recuerda solo lo bueno y fija tu mirada en tus anhelos. Repara tus alas y vuela hacia otros horizontes con el corazón dispuesto, perderse también es un camino.

Serena tu mente de todos esos pensamientos sin rumbo ni salida que te agobian. No pierdas tu valioso tiempo pensando en lo que no fue, en tus errores o en lo mal que te ha tratado la vida. Cada problema llegó a tu vida para enseñarte no para acabar contigo. Toma tus desilusiones como lecciones, aprende de tus equivocaciones.

Agradécele al espejo por mostrarte lo valiosa que eres, porque lo eres, nada te falta ni te sobra, agradécele por mostrarte que no eres perfecta, agradécele por enseñarte a reconocer tus defectos y a aceptarte tal como eres, agradécele porque te amas y eres feliz a pesar de todo. Porque vives y te caes y te levantas como el resto de la gente. 

Deja de mendigar atención y cariño. Deja de regalar a cualquiera la oportunidad de entrar en tu vida, en tu mente o en tu corazón. No ames por necesidad porque puedes volverte adicta a la compañía e incapaz de ser feliz contigo misma. Aprende a ser feliz con alguien, sin nadie o a pesar de alguien. Ámate primero a ti, siempre a ti.

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Procura ser genuinamente feliz porque la vida es efímera y vale la pena vivirla a plenitud. No te atormentes por el pasado que dejaste tras tus pasos. Vive el presente intensamente, es el único instante que realmente importa. Avanza con un desafiante optimismo para encarar el futuro que aguarda por ti.

Aprende a regalarte todo el tiempo y espacio que desees para ti misma. Aprende a disfrutar de los días lluviosos tanto como de los días de sol. Agradece por tu corazón palpitante, que aunque herido, maltrecho y con cicatrices, tiene unas enormes ganas de amar. Agradece porque estás viva y llena de posibilidades.

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Tu largo andar te ha enseñado a ser quien ahora eres y no eres la misma de antes, eres una sobreviviente, has llegado tan lejos, no te detengas, vuélvete imparable. Procura siempre estar del otro lado de tus sueños, esos que te mantuvieron despierta, ilusionada y suspirando durante tanto tiempo, no desistas, cúmplelos y sueña más.

Cada amanecer te brinda la oportunidad de ser mejor. Sé generosa y brinda aliento a tus semejantes, las palabras amables no cuestan nada y la vida siempre devuelve. La vida no es fácil para nadie, pero es necesario conservar la fe, porque a pesar de todo, siempre sale el resplandeciente sol, siempre.

Agradece y aprecia todo lo bueno que te encuentre en el camino aunque sea fugaz y pasajero, aunque no dure, porque ciertamente, nada en esta vida es para siempre. Jamás se vive lo mismo dos veces y ho hay marcha atrás. Entonces vive y disfruta mientras se pueda. Aprovecha las oportunidades anheladas porque la mayoría, pasan y jamás vuelven.