Logo Soy Carmin
Sentir culpa como madres es más común de lo que se cree.
Buena Vida

Cómo impedir que la culpa te haga una mala madre

Todas las madres hemos sentido culpa en algún momento con nuestros hijos es más común de lo que creemos. 

Por: Janet Barragán

Sentir culpa como madres es más común de lo que se cree.(Unsplash)

Sentir culpa como madres es más común de lo que se cree. | Unsplash

Cómo impedir que la culpa te haga una mala madre, porque todas las madres hemos sentido culpa en algún momento con nuestros hijos y la alimentamos nos dedíquemos a lo que nos dedíquemos es más común de lo que creemos. 

Independientemente de la decisión que una mujer tome sobre el cuidado de los hijos, es decir si se dedica exclusivamente a ellos o decide salir a trabajar dejándolos en algún otro sitio o con alguién más bajo su cuidado, no se sentirá satisfecha de la labor que realiza como madre, e incluso puede llegar a cuestionarse si lo que ha decidido es lo correcto llenándose de dudas. 

Todas las madres hemos sentido culpa en algún momento con nuestros hijos. Foto: Unsplash

Sin embargo para Marika Lindholm autora de More Than Women’s Work y fundadora de Empowering Strong Moms la culpa, o como ella lo llama conciencia sana de la madre puede ser algo bueno si sirve como un  recordatorio de que nuestras acciones hacia nuestros hijos son importantes.

"La culpa puede ser útil si inspira una participación más productiva o una disculpa sincera , o si nos ayuda a mordernos la lengua. Pero si la culpa es su emoción principal, los sentimientos primordiales de orgullo, afecto y empatía, puede impactar negativamente en su crianza", advierte.

De acuerdo con la especialista la culpa de la madre comienza durante el embarazo y continúa cultivándose en la casa, trabajo y en la sociedad en general y estamos frente a constantes cuestionamientos, señalamientos y comparaciones por lo que advierte que debemos mantener a raya esa culpa, controlándola y utilizándola para bien, en lugar de ser un fantasma que nos lleve a la depresión. 

Todas las madres hemos sentido culpa en algún momento con nuestros hijos. Foto: Unsplash

Lindholm propone algunas acciones para mantener bajo control la culpa: 

  • La culpa no empodera ni nos hace felices; preocuparse por hacer o no lo correcto con los hijos de manera constante no significa ser una buena madre, deben establecerse límites y valorar de manera constante si funciona o no y cambiar lo que tenga que cambiarse con determinación.

  • A ningún niño le gustan las reglas por más bondadosos y bien portados que sean, así que serán los primerosen alimentar la culpa haciendo comparaciones de madres de sus amigos que sean más permisivas y creeme te lo recordarán toda la vida, pero eso no significa que estés fallando al contrario te convierte en un ejemplo de determinación y disciplina. 

  • Debemos entender que no podemos ni podremos cuidar de los hijos 24 horas, todos los días y meterlos en una esfera de cristal para que nada les pase. Si algo les ocurre no debemos sentirnos culpables, ayudará más a un hijo una madre que actúe ante la circunstancua a una que se autoculpe y lamente por el hecho. 

  • Confía en tus instintos. La culpa puede aplastar tu habilidad para mantener el rumbo. Tu conoces mejor que nadie a tu hijo, nadie más. Manetente abierto a los comentarios, críticas pero no al punto en el que vaya contra tu corazón.

  • El amor es la clave. Si eres madre sabes qeu el amor hacñia tu hijo es lo más fuerte y grande que existe y todo lo que haces por él, por lo tanto la culpa debería ser una pequeña pieza de un rompecabezas más grande.

Finalmente Lindholm señala que la sociedad podría querer colocar a la madre culpable en primer plano, pero nosotros, como madres, no tenemos que aceptar esto. La maternidad es bastante difícil. "Hagamos nuestra parte como madres y aliados para deshacernos de la culpa y ayudar a las madres a criar con amor, orgullo y confianza. Esto significa honrarnos y apoyarnos mutuamente mientras criamos a nuestros hijos" concluye.

 

 

 

Temas

Comentarios

TE RECOMENDAMOS