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Cómo criar y educar a tus hijos sin gritos.
Buena Vida

Cómo criar y educar a tus hijos sin gritos

Una crianza con amor y comprensión, más allá de los gritos y golpes resulta más benéfica y con mejores resultados para un niño, por lo que, de acuerdo a los expertos, te decimos cómo lograrla fácilmente

Por: Bonita Haro

Cómo criar y educar a tus hijos sin gritos.(FOTO: UNSPLASH)

Cómo criar y educar a tus hijos sin gritos. | FOTO: UNSPLASH

Educar a tus hijos no tiene porque resultar agotador ni traumático para ninguna de las dos partes. Si bien, como padres, las emociones pueden dominar ciertas situaciones, existen maneras de controlar los impulsos y reaccionar a algo de la mejor manera, sin recurrir a acciones drásticas que resulten negativas, como gritar o darles una palmada. De la mano de los expertos, te diremos cómo criar y educar a tus hijos sin gritos.

El estrés, el trabajo, las mil y una responsabilidades que se tienen en el hogar, y encima lidiar con problemas que surjan con los hijos, pueden generar una tensión y presión grandísima que, en muchos casos, se libera levantándoles la voz a los hijos. Aquí lo importante no es juzgar a los padres, sino guiarlos para modificar algunos aspectos que puedan ser más positivos y benéficos para la relación con sus hijos, y por consiguiente, para su desarrollo y vida adulta.

Cómo criar y educar a tus hijos sin gritos

Es más sencillo disciplinar a los niños que mantienen una estrecha y fuerte conexión emocional con sus padres, que los que no, así que el primer paso es demostrarles siempre tu amor y apoyo, que se sientan seguros y queridos, así, cuando llegue un conflicto, ellos serán más receptivos a dialogar al respecto, y llegar a una solución más rápida y madura. Estos son algunos pasos que debes seguir.

  • Date un tiempo de relajación

Antes de explotar y perder el control para gritarle a tus hijos, tómate un tiempo para relajarte y pensar con la cabeza fría. Aléjate de la zona del conflicto por unos minutos, y una vez que hayas desahogado tu enojo o que hayas respirado profundamente, regresa a hablar con tu (s) hijo (s). Con esto, además, les inculcas a tus hijos a tener límites y manejar las emociones de manera tranquila y saludable.

  • Hablen de sus emociones

En lugar de convertir la situación en un campo de batalla en el que todos gritan sin llegar a ningún lado, lo ideal es que los eduques para que sepan cómo manifestar sus emociones y sentimientos adecuadamente. De acuerdo al portal Healthline, lo ideal es hablar con ellos diciéndoles cómo te sientes en esos momentos (enojado, triste, decepcionado) y animarlos a que ellos te digan cómo se sienten también.

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Esto, según los expertos, les ayudará a desarrollar respeto hacia ellos mismos y hacia los demás y formar relaciones saludables. Esto lo puedes practicar en cualquier momento, pasando por emociones y sentimientos como la alegría, la tristeza, la ira, la frustración, el júbilo, etcétera.

  • Habla tranquilamente sobre el mal comportamiento, pero con firmeza

Entendiendo siempre que son niños, y manteniendo en todo momento la cordura, acércate a ellos y háblales con calma, pero sin dejar de ser firme sobre los comportamientos que no serán tolerados y que ameritan consecuencias, sin gritar y sin golpear.

La clave es ponerte a la altura de sus ojos y no desde lo alto o lejos, para evitar levantarles la voz. Mientras haya respeto y cordura de las dos partes, todo resultará mejor.

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  • Consecuencias, no amenazas

Lo importante de una crianza saludable, amorosa y efectiva, no es ser permisivos, ni pasar las faltas sin ninguna consecuencia, todo lo contrario, siempre tiene que haberlas, pero evitando amenazarlos como “te voy a castigar”, “no vas a salir de tu cuarto”, “te duermes sin cenar”.

Según los expertos, el uso de castigos y amenazas, lejos de causar algún beneficio, provocan más sentimientos de resentimiento, enojo y conflicto, y además, a la larga provocan que los niños desarrollen disciplina interior. Evita los gritos, los castigos y las amenazas, y cualquier otra consecuencia que los humille y los avergüence, pues esto los a hace ser inseguros.

La recomendación es llevar a cabo las consecuencias, pero explicándole el por qué de las cosas, y haciéndolo entender que lo que hizo estuvo mal. Por ejemplo, quitarle un juguete explicándole que son para jugar y no para golpear.

  • Respira profundo y aborda el tema después

Aunque lo ideal sería solucionar las cosas en el momento en el que ocurren, si sientes que explotas de ira o coraje, lo mejor es tomarte un tiempo y contar hasta 10 hasta poder relajarte por completo. Nunca actúes con la cabeza caliente, pues quizás digas cosas que no quieras decir, además que tus hijos notarán tu coraje, y se asustarán e intimidarán con tu presencia.