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Comer en familia aumenta su felicidad, lo dice la ciencia
Buena Vida

Comer en familia aumenta su felicidad, lo dice la ciencia

La ciencia ha demostrado que tomar unos minutos cada día para apagar las pantallas y conectarse genuinamente entre la familia a través de la comida puede mejorar la salud física y mental

Por: Aline Ordaz

Comer en familia aumenta su felicidad, lo dice la ciencia(Foto: Unsplash)

Comer en familia aumenta su felicidad, lo dice la ciencia | Foto: Unsplash

Sentarse todos juntos para convivir en una comida familiar puede incrementar su felicidad de todos los intergtrantes de la familia y puede ser muy significativo en la crianza de los hijos, sea la edad que tengan, es un determinado lapso de tiempo con el que podemos relacionarnos con más confianza.

En las últimas dos décadas, estudio tras estudio ha demostrado que simplemente tomar unos minutos cada día para apagar las pantallas y conectarse genuinamente entre sí a través de la comida puede mejorar la salud física y mental de todos los miembros de la familia involucrados.

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Compartir una comida con los miembros de la familia puede ser el momento perfecto para hablar, sonreírse entre todos, además de inculcar valiosas lecciones profundizando en algún tema o planeando una salida para el próximo fin de semana, que fomentarán la pertenencia a un grupo, su relación social y su desarrollo emocional.

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Un estudio reciente en JAMA Network Open muestra que comer con miembros de la familia está asociado con una mejor alimentación en general, especialmente entre los adolescentes. Los adolescentes que comían con la familia tenían más probabilidades de consumir más frutas y verduras y menos comida rápida y bebidas azucaradas. 

La convivencia con la familia a través de actividades comunes puede prevenir problemas psicosociales graves. Según una revisión de 2015 realizada por un grupo de investigación en Canadá, las cenas familiares frecuentes pueden prevenir problemas con trastornos alimenticios, consumo de alcohol y sustancias, comportamiento violento, depresión y pensamientos suicidas en adolescentes.

Otro estudio publicado en el Journal of Pediatrics encontró una correlación directa entre la frecuencia de las comidas familiares compartidas en la adolescencia y la reducción de las probabilidades de obesidad o problemas de peso 10 años después. El estudio concluye que las familias deben intentar reunirse para al menos una o dos comidas cada semana para ayudar a proteger a sus hijos de las luchas de peso más adelante en la vida.

Comer con quienes son parte de la familia puede ayudar tan solo a los niños a sentirse más seguros de sí mismos, según expertos de Stanford Children's Health, al alentar a sus hijos a hablar sobre su día y escuchar genuinamente sus respuestas, los adultos  comunican que valoran y respetan quiénes son.

Comer en familia aumenta su felicidad, lo dice la ciencia. Foto: Unsplash

Es de relevancia que se permita que todos los integrantes de la familia elijan sus propios asientos y e incluso cooperen en la preparación de los alimentos o alguna de las tareas asociadas con la hora de la cena, ya sea poniendo la mesa, sirviendo la comida o limpiando.

Un estudio canadiense de 2018 que siguió a un grupo de niños desde la infancia encontró que los participantes cuyas familias tuvieron experiencias de comidas positivas a los 6 años mostraron una gama de beneficios positivos a los 10 años. Además de la salud general y el estado físico, la interacción social y las discusiones sobre temas actuales en la mesa pueden hacer que los niños sean mejores comunicadores, señaló la supervisora del estudio, la profesora de psicoeducación de la Universidad de Montreal Linda Pagani.

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Una investigación publicada en JAMA Pediatrics, basada en una encuesta a casi 19 mil estudiantes, encontró que los adolescentes que cenaron con sus familias, idealmente cuatro o más veces por semana, reportaron menos problemas como resultado de ser intimidados. Los autores del estudio señalan que el contacto familiar regular facilita una mayor orientación parental y una comunicación abierta entre los niños y sus padres.

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