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Carta a mi niña interior, la que pensó que no podía.
Buena Vida

Carta a mi niña interior, la que pensó que no podía

Querida yo, hoy te vengo a decir que no tengas miedo, que no creas cuando te digan que tus esfuerzos no sirven o que simplemente no sirves para nada, yo creo en nosotras y sé que podemos con esto y más

Por: Brenda Colón

Carta a mi niña interior, la que pensó que no podía.(Pexels)

Carta a mi niña interior, la que pensó que no podía. | Pexels

Hay veces cuando sentimos que no podemos más, que estamos cansadas de la vida, que queremos tirar la toalla, que hay situaciones que nos superan y que ya no podemos ir contra la corriente, pero es justo ahí, en el momento más oscuro donde surge un rayo de luz, de esperanza. Hoy escribo esta carta a mi niña interior, la que pensó que no podía.

Querida yo, cuando éramos pequeñas teníamos sueños grandes, muchos nos dijeron que eso no era para nosotras, que nuestra historia estaba marcada para quedarnos en ese lugar, para hacer las cosas que esperaban de nosotras y eso te asustó, te hizo duda, te hizo pensar que solo valías por lo que otros recibieran de ti y es un error. 

Pensaste que no podías tener una carrera, pero con mucho esfuerzo comprobaste que sí y que llegarías lejos, que tu esfuerzo te daría independencia de muchas cosas y que llegarías al punto de no necesitar a nadie más para tener todo lo que imaginaste. 

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Pensaste que no podías tener una familia, que así como viste a la tuya caerse a pedazos, que como viste a tu padre partir y no volver tú serías parte de la maldición. Pensaste que pasarías las noches llorando por lo que no fue como tu mamá, pero descubriste que un hombre no te da la felicidad y que no puedes obligar a nadie a quedarse cuando se quiere ir.  

Tu historia es diferente y déjame decirte que como mamá te estás luciendo, que aunque te pidan que sean como las demás el hacer tu propio camino ha valido la pena porque tus hijos tienen un gran corazón y serán personas de bien. 

Carta a mi niña interior, la que pensó que no podía. Pexels
Querida yo, somos más fuertes de lo que creíamos.

Tú y yo hemos aprendido que la vida no es perfecta pero que es divertida, que es maravillosa y que vale la pena vivir a plenitud, sin arrepentimientos y sin dejar que otros reciban todo de ti hasta quedarte con nada, aprendimos que si no estamos bien no podremos dar algo bueno a los demás. 

Alguna vez pensaste que el hombre de tus sueños no te voltearía a ver, que eras fea, que eras gorda, que no tenías eso que te inspiraba de las demás, pero descubriste que exactamente así eres perfecta, que tu cuerpo es maravilloso y que no está para satisfacer a nadie más que a ti, que vales por lo que crees, lo que eres y no lo que dicen los demás. 

Hoy sabemos que no podemos obligar a nadie a que nos ame, que nuestra magia no es para cualquiera y que es mejor reconocerlo a tiempo que esperar algo que no ocurrirá, que si él no quiere amarnos no lo hará porque cambiemos, que nuestra dignidad vale más que un poco de cariño y placer. 

Querida yo, siéntete orgullosa de la mujer que somos

Querida yo, aún nos faltan muchas cosas por vivir y aunque nada es perfecto me gusta recordar todo lo que vivimos porque solo así podemos ver cuánto hemos avanzado, cuánto hemos crecido y cuánto hemos aprendido a amarnos y a ser más que lo que dicen o creen de nosotras. 

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Pensaste que no podías muchas veces pero hoy sabemos que podemos con todo eso y mucho más, que aunque hubo días donde nos rompieron el corazón hoy nos reímos de esas tonterías, sabemos que somos más fuertes de lo que creímos y que lo mejor aún está por llegar. 

En esta carta a mi niña interior, la que pensó que no podía, nos recuerdo que las cosas han salido mejor de lo que esperábamos, que cuando creemos en nosotras mismas, en lo que sabemos, en lo que somos y en lo que deseamos somos imparables, que todos los días hay algo que agradecer y muchos motivos para ser feliz.