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Las mujeres más felices tienen estas características y son más atractivas
Buena Vida

Características de una mujer realmente feliz

Si quieres saber qué es lo que hace que una mujer sea verdaderamente feliz, tenemos un pequeña lista de las características que hace de estas mujeres un modelo a seguir y que las diferencia del resto.

Por: Gisselle Acevedo

Las mujeres más felices tienen estas características y son más atractivas(Pexels)

Las mujeres más felices tienen estas características y son más atractivas | Pexels

Las mujeres más felices tienen estas características y son más atractivas. Si quieres saber qué es lo que hace a una mujer irresistible tal vez deberías comenzar por preguntarte por su nivel de bienestar y felicidad, ya que las mujeres con estas convicciones logran encontrar la felicidad y enganchar a más de uno.

El miedo no las controla

Todos podemos sentir miedo, especialmente ahora que todo puede llegar a ser muy incierto, sin embargo dejar que nos habite y que nos arruine la visión de lo que podemos lograr y hasta dónde podemos llegar. Las mujeres que pueden encontrar la luz entre las sombras son más felices que las que no ven oportunidades en ninguna parte.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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Les gusta su trabajo

Una mujer que disfruta de sus éxito profesional es una mujer apasionada que es mucho más feliz que quienes realizan labores que nunca pensaron hacer o que no les gustan, es bueno buscar que nuestro trabajo implique realizar tareas que disfrutamos para que no nos pese y nos sintamos satisfechas con lo que hacemos.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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Se aceptan

Vivir en una sociedad que te exige constantemente ser de cierto modo puede hacer que te sientas triste y agobiada por tu apariencia, sin embargo las mujeres más felices son aquellas que, sin importar los modelos establecidos por la sociedad, se aceptan tal y como son y valoran cada de parte de su cuerpo por todo lo que les permite realizar.

Se rodean de la gente adecuada

Las mujeres más felices son aquellas que se rodean de la gente adecuada y no de aquellas personas que no les aportan nada bueno o que las critican constantemente, rodearte de otras mujeres que no tengan problemas para aceptar el valor de las demás es fundamental para tener relaciones saludables que te ayuden a crecer como persona.

Siguen sus propias convicciones

Las mujeres felices saben que lo mejor que puedes hacer es ser fiel a ti misma, siempre y cuando lo que creas no afecte en ningún nivel a los demás, seguir tus impulsos y sueños es fundamental para tener estabilidad emocional y no dejar que las opiniones de las demás personas te cambien.

Sí aún no cumples con estas características que definen a una mujer feliz, sigue estos consejos que según la Universidad de Harvard te acercarán a un estado de mayor plenitud.

Estos son sus seis consejos principales para sentirse afortunado y contento:

Perdone sus fracasos

Es más: ¡celébrelos! “Al igual que es inútil quejarse del efecto de la gravedad sobre la Tierra, es imposible tratar de vivir sin emociones negativas, ya que forman parte de la vida, y son tan naturales como la alegría, la felicidad y el bienestar. Aceptando las emociones negativas, conseguiremos abrirnos a disfrutar de la positividad y la alegría”, añade el experto. Se trata de darnos el derecho a ser humanos y de perdonarnos la debilidad. Ya en el año 1992, Mauger y sus colaboradores estudiaron los efectos del perdón, encontrando que los bajos niveles de este hacia uno mismo se relacionaban con la presencia de trastornos como la depresión, la ansiedad y la baja autoestima.

No dé lo bueno por hecho:

Agradézcalo. Cosas grandes y pequeñas. "Esa manía que tenemos de pensar que las cosas vienen dadas y siempre estarán ahí tiene poco de realista".

Haga deporte.

Para que funcione no es necesario machacarse en el gimnasio o correr 10 kilómetros diarios. Basta con practicar un ejercicio suave como caminar a paso rápido durante 30 minutos al día para que el cerebro secrete endorfinas, esas sustancias que nos hacen sentir drogados de felicidad, porque en realidad son unos opiáceos naturales que produce nuestro propio cerebro, que mitigan el dolor y causan placer, según detalla el entrenador de easyrunning y experto corredor Luis Javier González.

Simplifique, en el ocio y el trabajo

“Identifiquemos qué es lo verdaderamente importante, y concentrémonos en ello”, propone Tal Ben-Shahar. Ya se sabe que “quien mucho abarca, poco aprieta”, y por ello lo mejor es centrarse en algo y no intentarlo todo a la vez. Y no se refiere solo al trabajo, sino también al área personal y al tiempo de ocio: “Mejor apagar el teléfono y desconectar del trabajo esas dos o tres horas que se pasa con la familia”.

Aprenda a meditar

Este sencillo hábito combate el estrés. Miriam Subirana, doctora por la Universidad de Barcelona, escritora y profesora de meditación y mindfulness, asegura que “a largo plazo, la práctica continuada de ejercicios de meditación contribuye a afrontar mejor los baches de la vida, superar las crisis con mayor fortaleza interior y ser más nosotros mismos bajo cualquier circunstancia”. El profesor de Harvard añade que es también un momento idóneo para manejar nuestros pensamientos hacia el lado positivo, aunque no hay consenso en que el optimismo llegue a garantizar el éxito, sí le aportará un grato momento de paz.

Practique una nueva habilidad:

La resiliencia. La felicidad depende de nuestro estado mental, no de la cuenta corriente. Concretamente, “nuestro nivel de dicha lo determinará aquello en lo que nos fijemos y en las atribuciones del éxito o el fracaso”. Esto se conoce como locus de control o 'lugar en el que situamos la responsabilidad de los hechos', un término descubierto y definido por el psicólogo Julian Rotter a mediados del siglo XX y muy investigado en torno al carácter de las personas: los pacientes depresivos atribuyen los fracasos a sí mismos, y el éxito, a situaciones externas a su persona; mientras que la gente positiva tiende a colgarse las medallas, y los problemas, “casi mejor que se los quede otro”.

Sin embargo, así perdemos la percepción del fracaso como 'oportunidad', que tiene mucho que ver con la resiliencia, un concepto que se ha hecho muy popular con la crisis, y que viene prestado originariamente de la Física y de la Ingeniería, con el que se describe la capacidad de un material para recobrar su forma original después de someterse a una presión deformadora. "En las personas, la resiliencia trata de expresar la capacidad de un individuo para enfrentarse a circunstancias adversas, condiciones de vida difíciles, o situaciones potencialmente traumáticas, y recuperarse saliendo fortalecido y con más recursos”, afirma el médico psiquiatra Roberto Pereira, director de la Escuela Vasco-Navarra de Terapia Familiar.