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Cancelé mi boda un día antes de celebrarla, fue la mejor decisión.
Buena Vida

Cancelé mi boda un día antes de celebrarla, fue la mejor decisión

Una mujer no se casa simplemente para atender al otro o para recibir órdenes, lo hace para vivir la vida al máximo cada día con un compañero que siempre esté presente 

Por: Brenda Colón Navar

Cancelé mi boda un día antes de celebrarla, fue la mejor decisión.(Pexels)

Cancelé mi boda un día antes de celebrarla, fue la mejor decisión. | Pexels

Ha pasado un año desde que cancelé mi boda un día antes de celebrarla, fue la mejor decisión y lo he confirmado cada día. Y es que aunque todo era como el cuento de hadas, era un paso hacia un hombre que no sabía ser un verdadero compañero de vida.

El noviazgo fue perfecto, él estaba orgulloso de mi, de mi alto promedio de la generación, del puesto que obtuve dos semanas antes de que me diera el anillo de compromiso. Cada mes en nuestro día especial me daba un enorme ramo de flores, pagaba todo en las citas, era un sueño, de esos caballeros que dicen que ya no existen. 

Cuando me dio el anillo de compromiso me sentía feliz y fue cuando iniciamos con los preparativos cuando me di cuenta de que algo no estaba bien. Me llamó su mamá, quería que viéramos salones de fiesta porque toda su familia estaría presente y quería que todos estuvieran cómodos. Jamás me preguntó qué quería y aunque respetaba a la señora, parecía su boda.

Límites que jamás existirían 

Un día después de alegar por las invitaciones le llamé llorando a mi prometido y dijo que hablaría con ella. Pensé que era lo sabio, pero al día siguiente insistió en que la dejara porque ella siempre quiso una boda grande. El asunto fue que no se detuvo ahí, quiso escoger todo y él jamás le puso un alto. 

En el cumpleaños de mi suegra tardé dos horas buscando un pastel para sorprenderla, el de queso, el envinado de frambuesa, el relleno de mando con piña, todo me causaba inseguridad. 

El pastel fue lo de menos, después de la cena empezó a cuestionarme sobre mi trabajo después de la boda y antes de que yo dijera una palabra él dio todo un plan de vida que yo desconocía, era como si hablara de otra mujer, como si mis sueños no valieran la pena. 

Aparentemente mi prometido tenía una vida hecha para nosotros dos y jamás me consultó sobre ello, esperaba que yo siguiera la misma línea que su madre, que lo atendiera igual y yo no me estaba casando para tener un hijo adulto. Quería aventuras, quería retos, quería incluso los problemas para resolverlos juntos y solos. Él no. 

Cancelé mi boda un día antes de celebrarla, fue la mejor decisión. Pexels

El gran final y la puerta a la libertad 

Un día antes del gran día me desperté y ya no sentía amor. Las órdenes de mi suegra y el apoyo de mi prometido eran lo único que recordaba y decidí cancelar todo. Ella jamás preguntó cómo me sentía, simplemente se preocuaba por lo que dirían los demás, sus amigos, su familia. 

Mi prometido me aceptó el anillo y me dijo que me arrepentiría...un año después no lo hago. Mis padres me dijeron que estaba bien, que lo importante era que yo fuera feliz. Sé que él tiene una nueva pareja, todos me dicen que no habla y yo creo que mi ex suegra la ama. 

Por mi parte he tenido dos aumentos de sueldo por mi gran desempeño en la empresa, por las noches me metí a una maestría que casi termino y aunque es cansado no podría ser más feliz. Es lindo ser libre, tener metas, trabajar para cumplirlas y que quien me ama me apoye para lograrlas. 

Creo que muchas veces nos emocionamos por ver que el cuento se haga realidad, pero no medimos lo que conlleva, no nos damos cuenta de que no es la boda sino el futuro y que necesitamos hablar las cosas antes de aceptar el compromiso. Vale más nuestra voz que una tradición, valen más nuestros sueños que una vida falsa. 

Por todas aquellas mujeres que despertaron a la vida y que viven cada día sin arrepentirse, gracias por inspirarme.

 

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