Buena Vida

Acepté que te fueras, ahora no permito que regreses

Y cuando él finalmente estuvo listo para quererme, yo ya estaba lista para irme.

Por: Grecia Meza

Foto:alphacoders.com

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Aún no olvido la manera tan irritable que te pedía que no me dejaras. Esas tardes donde mi tiempo sólo se enfocaba en volver a verte, en volver a tenerte a mi lado no las olvido. Nunca pasó, no volviste cuando te lo pedí. Y a pesar de ello, no te odio, no te guardo ningún rencor.

Ha sido un año complicado, para ti, para mi. Ambos hemos cambiado, los dos hemos tenido altibajos en el amor y en la vida. Pero hablando por mi, quiero que sepas que tu partida me hizo muy fuerte y comprendí que el que estuvieras lejos de mi vida era por algo mayor a mi sufrimiento, no en vano dolió tanto.

Es raro, ¿verdad? Hace un año lo que más quería era pasar cada segundo a tu lado y hoy, lo que quisiera es correr a millones de kilómetros hacia el norte para no volver a saber nada de ti.

Mis amigos me dicen que perdí mucho tiempo esperándote, que desaproveche semanas, meses, pensando en una tontería que al final ya sabía donde acabaría. Pero yo no lo veo así, me encerré en mi cuarto, no me estaba muriendo, estaba cerrando el ciclo, renunciando a ti, reuniendo fuerzas para a salir a la calle, sin los ojos hinchados y con una sonrisa enorme, que se viera fuerte, pero que sobretodo se viera real.

Después, traje a mi mente cada instante cuando te conocí. Cuando te miré por primera vez en la universidad, nuestras primeras palabras, nuestro primer encuentro, el primer beso. Cada noche te asegurabas que me durmiera pensando en ti y amaneciera de la misma manera. Mis ojeras tenían dueño y felicidad propia. No me importaba dormir sólo dos horas diarias por estar pensando en ti.


Me hacías feliz y pensé que yo también te hacía feliz, pensé que todo lo que yo había hecho por primera vez contigo significaba algo, más allá de ser el primero en algo. Y lo principal es que admiré el poder y la influencia que tenías sobre mi persona. Yo te quería, pero sentía algo dentro de mi que no me tenía conforme, necesitaba algo más.

Y fue así cuando la vida nos cambió en un segundo. Esos años que pasamos juntos fueron lindos, pero nos hizo falta algo, noz hizo falta amor. Lo triste fue cuando me hiciste pagar con creces un “error” del cual lograste que me sintiera culpable, sabía que yo no lo era, pero tenías tanto poder sobre mí, que terminé por pensar que yo era la culpable de tu distancia, de tu frivolidad, de tu cambio, de que me engañaras.

Qué equivocada estaba, no era mi culpa, era tu decisión. No te quedaste a mi lado cuando más te necesité. Corriste a esconderte detrás de tu egoísmo y dejaste que callera sola y desprotegida.

No creo que seas una mala persona, sólo creo que en ese momento no querías nada fuerte, nada duradero, nada que transcendiera. No estabas listo para mi. Pero ahora regresas, ahora me buscas y estoy totalmente confundida. Te quería antes, ahora ya no lo sé. No sé si quiero volver a juntar mis alas rotas y volar nuevamente contigo, no sé si pueda volver a ser la misma niña que solía cantarte canciones. Estoy rota. Ya no sé cómo amarte otra vez.

Ahorita estoy pensando en que no sé porqué, un año después me buscaste, no sé porqué... si sabes que no voy a volver.

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