Buena Vida

5 Heridas emocionales de la niñez que no cierran nunca

Nuestras actitudes de adultas son marcadas por cómo fuimos tratadas de niñas

Por: Soy Carmin

Foto: Telemundo.com

Foto: Telemundo.com

Algunos problemas vividos en la infancia son heridas muy difíciles de curar y persisten hasta la edad adulta y en ocasiones nunca terminamos por deshacernos de ellos, para hacerlo necesitamos de terapia.

La calidad de nuestra vida puede verse comprometida por algunas de estas 5 heridas emocionales:

1.- Miedo al abandono. La soledad es el peor enemigo de quien vivió un abandono en la infancia. Siempre estará preocupado por esa carencia ocasionando que abandone a sus parejas por miedo a volver a experimentar el abandono. Las personas que han pasado por una experiencia de este tipo tendrán que trabajar su miedo a la soledad, su temor a ser rechazadas y las barreras invisibles al contacto físico.

Aunque la herida causada por el abandono no es fácil de curar, tampoco hay imposibles, después de un tiempo de terapia tu misma te darás cuenta que ha cicatrizado cuando tu miedo a la soledad ha desaparecido.

2.- El miedo al rechazo. El miedo al rechazo implica un miedo al ser rechazados en nuestros sentimientos, pensamientos y vivencias. Este miedo puede deberse al rechazo de sus progenitores, de la familia o de los iguales, es decir, pequeños con los que convive, lo que ocasiona pensamientos de no ser deseado y de descalificación hacia uno mismo.

La persona que sufre del miedo al rechazo piensa que no merece el afecto ni comprensión de otras personas y se aisla. Estas personas tienen que trabajar sus temores, miedos internos y situaciones que generen pánico. Trata de arriesgar y toma decisiones por ti misma.

3.- La humillación. Cuando nos sentimos unos niños desaprobados y criticados aparece esta herida. Este tipo de problemas se pueden generar al momento de decirles a los niños que son torpes, malos o unos pesados, así como platicar sus problemas a los demás, lo que destruye su autoestima.

Este tipo de herida genera dependencia. Además es probable que se sea egoísta o tirana como un mecanismo de defensa o humillar a los demás como escudo protector.

Para sanar estas heridas se requiere de trabajar la independencia, libertad, comprensión de necesidades y temores, además de las prioridades.

4.- La traición o miedo a confiar. Surge cuando el niño se siente traicionado por alguno de sus progenitores, generando desconfianza lo que se puede transformar en envidia.

El haber sido traicionado en la infancia conlleva a ser personas controladoras de carácter fuerte.

Para sanar las heridas causadas requiere de trabajar la paciencia, tolerancia, aprender a vivir, estar solo y delegar responsabilidades.

5.- La injusticia. Cuando los niños se crían con padres fríos y autoritarios suele aparecer este tipo de herida. Unos padres muy exigentes provoca sentimientos de ineficacia y de inutilidad, tanto en la niñez como en la edad adulta.

Tienden ser muy importantes y adquirir gran poder, fanáticos del orden y el perfeccionamiento como incapacidad de tomar decisiones.

Para sanar este tipo de herida requiere trabajar la desconfianza y la rigidez mental, y confiar en los demás.

También te puede interesar:

Temas

  • mujer
  • niñez
  • salud
  • heridas
  • adultos
  • sanar

Comentarios

Te puede interesar