Trendy

Una mujer que eligó ser la amante de por vida

Concepción es esposa y madre pero tiene un amor clandestino desde hace 10 años

Soy Carmin
Por Soy Carmin
  • Confesiones de una amante. Foto: kienyke.com

    Confesiones de una amante. Foto: kienyke.com

Concepción tiene 42 años, es casada y es madre de dos hijos, ella ha vivido un amor clandestino desde hace 10 años y esto es lo que nos cuenta:

CONFESIONES DE UNA AMANTE

Conocí a Juanjo, cuando acababa de cumplir 32 años. Llevaba 10 de matrimonio. Mi hija tenía seis años y el pequeño, año y medio. Mi vida de pareja con Agustín, mi marido, era sólida, organizada y cómoda. Y también agradable. Había complicidad y nos gustaba el mismo estilo de vida. Teníamos muchos amigos, una casa preciosa a las afueras, viajábamos con frecuencia... Éramos la viva imagen del éxito. Mi trabajo me apasionaba y me ocupaba mucho tiempo. Y entonces, Juanjo apareció como un huracán. Nos conocimos en un congreso. La atracción fue mutua e instantánea, pero tardamos unos meses en acostarnos juntos. Cuando ocurrió, me sentí eufórica. Llevaba tanto tiempo en pareja que tuve la sensación de no haber sentido nunca nada tan fuerte. 

Él me llevaba 20 años. También estaba casado y tenía dos hijos. No sentí culpabilidad; al revés, con él volví a sentir la emoción de la seducción, el placer y el deseo sexual de los 20. Juanjo era alegre, un poco protector y me miraba y me escuchaba con ternura e interés. Justo lo que yo necesitaba: mi vida perfecta había empezado a parecerme gris. “¿Esto es todo?”, me preguntaba. Dos años después de nuestro primer encuentro, me dejó. Me quedé destrozada. Habría estado dispuesta a mandarlo todo a paseo, pero no me daba cuenta de que aquella euforia era una fantasía, y de que no habría sobrevivido sin Agustín y sin mis hijos. Gracias a ellos y a mi trabajo salí adelante. 

Amante. Foto: youtube.com

 

Pasé años deprimida. Mi marido nunca dijo nada, aunque creo que se dio cuenta. Y yo mantuve la boca cerrada. A Juanjo me lo seguía encontrando en congresos y reuniones y alguna vez volvimos a acostarnos. Tres años después, le llamé, solo para charlar, y nuestra historia volvió a empezar. Me pidió perdón, pero me dijo que no debíamos pisar el acelerador. Comprendí que había pedido demasiado, que me había salido demasiado de la realidad, y decidí no cometer los mismos errores. Además, me daba cuenta de que no estaba tan dispuesta como creía a abandonar mi vida –el vínculo, la cotidianidad confortable–, aunque la pasión hubiera pasado. 

Juanjo despierta en mí una parte que en lo cotidiano permanece aletargada, una alegría y un entusiasmo que tienen que ver con la juventud. Con él me parece que mi vida no solo es un escaparate y que todo tiene sentido. Aunque no me siento orgullosa. Nunca imaginé que las cosas serían así. Me casé enamoradísima de mi marido y creo en la fidelidad. A veces, mi cabeza es un caos. Pero entonces me digo que estoy viviendo una gran historia de amor, que es como un regalo, y lo acepto. 

Elegí vivir en la clandestinidad. Foto: rinconderinochan.blogspot.mx

 

No es como se supone que debe ser: a la vista de todos, “oficial”. El problema es que es difícil que lo “oficial” preserve la frescura y el ardor. La vida diaria lo va a agotando, aunque al mismo tiempo supone la estabilidad que todos necesitamos. Pienso que ambas cosas son amor. De alguna manera, Juanjo es el hombre de mi vida, pero también lo es Agustín. Ahora ya no estoy deprimida. Sin él, sin nuestra casa, sin nuestros amigos y nuestros hijos, creo que me habría vuelto loca”. 

Sigue leyendo:


Sigue a SoyCarmín en
y en

Comentarios