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Sentí que me cortaban las carnes antes de desmayar

Waris Dirie, la flor del desierto narra la historia más terrible que vivió

Soy Carmin
Por Soy Carmin
  • Waris Dirie, la flor del desierto. Foto: vidasdecine.com

    Waris Dirie, la flor del desierto. Foto: vidasdecine.com

Waris Dirie una modelo Somalí, nace en el seno de una familia musulmana en 1965, escritora y activista contra la lucha de la mutilación femenina, a consecuencia del aberrante acto que sufrió en su país.

¿Conoces la historia de Waris Dirie?

“En una cultura nómada como la mía no hay sitio para una mujer soltera, así que las madres se sienten obligadas a ofrecerles a las hijas las mejores oportunidades para conseguir marido”. Y como en Somalia se tiene la creencia de que los genitales femeninos son malignos, la mujer se considera impura, lasciva e incasable hasta que se le mutilan esas partes: el clítoris, los labios menores y la mayor parte de los labios mayores. Al final la herida se sutura y solo queda la cicatriz y un orificio.

¿Sabías de este ritual en Somalia?

Pagarle a una gitana para que ejecute esta práctica, llamada infibulación, es uno de los mayores gastos de una familia, pero se considera una buena inversión. Si no pasan por este rito, las hijas no se vuelven apetecibles como futuras esposas.

La modelo Waris Dirie. Foto: http://patricionieto.blogspot.mx/

 

Una solo sabe que algo especial le va a ocurrir al llegar a cierta edad.

A las niñas no se les explican los detalles de la infibulación; son un misterio. Así pues, todas las niñas somalíes esperan con ansia el día en que se convertirán en mujeres. Por tradición el rito se celebraba cuando la chica alcanzaba la pubertad, pero con el tiempo cada vez se ha venido practicando cada vez a menor edad.

Cierta noche, cuando yo tenía unos cinco años, mamá me dijo: Tu padre fue a ver a la gitana. Un día de estos va a venir.

 

¿Crees que sea una maldición ser una niña en Somalía?

La víspera de ser infibulada mi familia se mostró muy cariñosa conmigo, y a la hora de cenar me tocó más comida. “Mamá me dijo que no bebiera mucha agua ni leche. Me fui a acostar y no pude dormir bien a causa de la emoción. Más tarde mi padre apareció y me indicó a señas que me levantara. Aún no había amanecido. Cogí mi manta y eché a andar, tambaleándome de sueño”.

Caminamos entre los matorrales. - Esperemos aquí - me dijo mamá, y nos sentamos en el frío suelo. Estaba aclarando cuando oímos los pasos fuertes de la gitana. Instantes después apareció junto a mí.

¿Sabias que la practican en 29 países de África actualmente?

“Siéntate allí, ordenó”, señalándome una piedra plana. No habló más; fue directamente a lo suyo. Mamá me tendió sobre la piedra, se sentó detrás de mí y apretó mí cabeza contra su pecho, rodeándome con las piernas. Narra Waris Dirie.

 

Rette eine kleine Wüstenblume zu Weihnachten 2014.Save a Little Desert Flower for Christmas 2014. Love, Waris

Posted by Waris Dirie on miércoles, 26 de noviembre de 2014

Me abrace a sus muslos y ella me puso un trozo de raíz entre los dientes. -Muerde con fuerza-me dijo. Yo estaba paralizada de miedo. ¡Me va a doler! musité, apretando los dientes. -Trata de aguantar cariño-susurró para tranquilizarme. Sé valiente por mí y acabará pronto.

Al mirar entre mis piernas vi a la gitana. Ella me echó una mirada severa y fría y luego se puso a hurgar en un morral raído. Metió sus dedos huesudos y sacó una navaja de afeitar mellada. Tenía sangre seca en el filo. La vieja escupió en la navaja y la limpió con su vestido. En tanto hacía esto, mamá me vendó los ojos y ya no vi más.

Activista contra la lucha de la mutilación femenina. Foto: http://vidasdecine.com

 

En eso sentí que me cortaban las carnes. Oí el vaivén de la navaja sobre mi piel. El dolor era indescriptible. Traté de no moverme, pues pensé que entre más lo hiciera, más duraría el tormento. Por desgracia, las piernas me empezaron a temblar, a sacudirse sin control. ¡Por favor Dios que acabe ya!, Imploré antes de desmayar.

¿Conocías la práctica de la mutilación femenina?

Cuando recobre el sentido ya no tenía la venda y vi que junto a la gitana había un montón de espinas de acacia. Con ellas me hizo varias perforaciones en la piel. Y luego tomó una hebra de hilo blanco para suturarme la herida. Ya no sentía las piernas. Pero el dolor en la zona genital era tan intenso, que desée estar muerta.

 

Our project: Save the little Desert Flowers http://www.desertflowerfoundation.org/en/save-the-little-desert-flowers-2/

Posted by Waris Dirie on miércoles, 22 de enero de 2014

Desde aquel día, supe que ya nada podría destruirme ¡Solo temo a Dios! Dios es ya el único que puede hacerme daño.

No recuerdo nada más, salvo que, cuando volví a abrir los ojos la gitana se había marchado. Con tiras de tela me había atado las piernas desde los tobillos hasta las caderas para que no me moviera. “Entonces mire la piedra: estaba bañada de sangre, como si sobre ella hubieran sacrificado a un animal. Encima había trozos de mi carne secándose al sol”.

 

El sol me caía a plomo en la cara. Así que mi madre y mi hermana mayor, Amán, me llevaron arrastrando hasta la sobra de un arbusto y me dejaron allí mientras terminaban de hacerme un refugio. Esa era la tradición: eligieron un cobertizo debajo de un árbol donde permanecería sola durante varias semanas hasta que me restableciera.

 

Ich brauche eure Unterstützung!http://www.desertflowerfoundation.org/de/2013/04/23/ich-brauche-eure-unterstutzung/

Posted by Waris Dirie on martes, 23 de abril de 2013

Al cabo de unas horas no podía aguantar las ganas de orinar. Entonces llamé a Amán, que me empujó para colocarme de costado y luego hizo un agujero en la arena.

Hay heridas que tardan en cicatrizar, el deseo de ver a mi madre de nuevo...olvidarla,… fue intenso. Tuve que darme cuenta que el amor y el sufrimiento están muchas veces conectados.

- Adelante - dijo. La primera gota hizo que me ardiera la carne como si me hubieran puesto ácido. Al coserme la gitana me había dejado un orificio del diámetro de un fósforo por el cual orinar y, más tarde, para dejar salir el flujo menstrual. Pasaron los días y yo seguía en el cobertizo. Entonces contraje una infección y me dio fiebre. Perdía el conocimiento a ratos. Mi madre me trajo agua y comida para las dos semanas siguientes.

La top model detalla lo que vivió. Foto: http://kstrand7612.blogspot.mx/

 

Acostada allí, sola y con las piernas aún amarradas, no podía evitar preguntarme: ¿por qué? ¿para que me hicieron esto? A esa edad no sabía nada acerca del sexo. Sólo sabía que me habían mutilado con autorización de mi madre.

Sufrí mucho al ser sometida a ese rito brutal, pero tuve suerte. Muchas niñas mueren desangrándose, o causa del trauma, las infecciones o el tétanos. Dadas las condiciones en que se realiza la mutilación, asombra que haya sobrevivientes. http://frexa.tripod.com/.

 

Waris, fue la primer mujer en hablar abiertamente a los medios sobre la mutilación femenina, y la nombraron embajadora de la ONU para luchar en contra de este acto, que en muchos países ya fue prohibido, sin embargo aun la siguen practicando.

Su libro La flor del desierto. Foto: http://cinemania.es

 

Te dejo la película “La flor del desierto”: 

 

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