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¿Quién fue Eva Perón?

Una mujer que llegó como un frágil destello de vida, que iluminó y se apagó para siempre

Soy Carmin
Por Soy Carmin
  • Eva Perón. Foto: lagazetadeconcordia.com.ar

    Eva Perón. Foto: lagazetadeconcordia.com.ar

Eva Perón, una mujer admirable, una líder entera, completa en toda la extensión de la palabra, capaz aún después de más de 62 años de muerta, ser inspiración de muchos hombres y mujeres de un país y del mundo entero, inspirados por su entereza, su fuerza, su amor, su humildad y valentía por lucha de los más humildes y necesitados de una nación, de un pueblo que confiaba totalmente en ella, porque tenían plena seguridad y sentían la verdad en sus palabras, el calor y amor de una mujer entregada a la lucha por el mejoramiento y progreso de una nación.

Supo desde chica de la miseria y las humillaciones que viven los más humildes.

Ella es Eva Perón. Foto: en.wikipedia.org

 

Su nombre es Eva Duarte de Perón, conocida coma Evita Perón, quien nació en Los Toldos, Buenos Aires, Argentina el 7 de mayo de 1919. Sus padres fueron Juan Duarte y de Juana Ibarguren, su infancia la vivió pobremente en su pueblo natal hasta que a los dieciséis años huyó a Buenos Aires.´

En la capital argentina trabajó como actriz y en la radio en pequeños papeles, a partir de 1935 comenzó a gozar de cierta popularidad. Llegó a Buenos Aires con un sueño, el de ser actriz, y en plena Década Infame: un período caracterizado por el fraude político, la corrupción económica y la miseria desatada. Cualquier semejanza con la actualidad no es pura coincidencia.

Eva de actriz a primera dama. Foto: siyofueraunaitgirl

 

Deambuló por papeluchos sin importancia en cine y teatro, dos ámbitos en los que mostró desde temprano su inquietud social. Contaba Hugo del Carril que en los altos de la filmación de “La cabalgata del circo”, Evita Duarte le preguntó si recibía cartas de la gente pobre. El le contestó que sí y que no podía contestarlas a todas. “Ah, no. -le dijo entonces la joven aspirante a actriz a la figura consagrada- A los humildes hay que darles siempre una respuesta…”.

Durante este tiempo, conoció al coronel Juan Domingo Perón, con quien inició una relación íntima y más tarde se caso con él en 1945. 

 

¿Has escuchado hablar esta gran mujer?

 

Eva y Juan Perón. Foto: taringa.net

 

Este mismo año, su esposo, fue destituido de sus cargos de la secretaría de Trabajo y de la vicepresidencia, en ese momento Evita, dio muestra de fuerza, entereza, valor, energía y carisma para conectar con los sectores nacionalistas del ejército afines a su marido y con los trabajadores, que se habían beneficiado de las medidas sociales impulsadas por su esposo, desde su puesto.

Ya en el poder, entregaba, personalmente, colchones y frazadas y camas y ropa y máquinas de coser y pelotas de fútbol y muñecas y bicicletas y trabajo y viviendas, a miles de personas que no tenían ni vivienda ni camas ni colchones ni frazadas ni ropa ni trabajo ni muñecas ni bicicletas. 
Cuando la tarea la desbordó (en las Navidades de 1947 repartió cinco millones de juguetes y en mayo de 1948 recibía cerca de doce mil cartas diarias según consigna Marysa Navarro en su libro “Evita”).

Sus enemigos vieron en ese reparto de bienes una intención política definida: la de eternizar a Perón en el poder. Ella respondía con una frase: “Sangra tanto el corazón del que pide, que hay que correr y dar; sin esperar”.

 

¿Crées que las mujeres son buenas políticas?

 

La campaña de agitación social que emprendió culminó el 17 de octubre, cuando miles de trabajadores, a los que ella llamó Descamisados, ocuparon el centro de Buenos Aires para exigir la libertad del político, en una de las mayores manifestaciones populares habidas en el país hasta entonces.

Una vez liberado, él General Perón se presentó a las elecciones de febrero de 1946 y obtuvo un rotundo triunfo. A pesar de la popularidad de que gozaba, ella no aceptó ningún cargo oficial y prefirió impulsar una política social desde la presidencia de una fundación que llevaba su nombre.

Fundación Evita Perón. Foto: evita60aniversario.gob.ar

 

Financiada con fondos públicos, la Fundación Eva Perón repartió ayudas sociales a los más necesitados.

Evita, como habían comenzado a llamarla las clases populares, se convirtió en el rostro humano del régimen y en el enlace del presidente con las organizaciones obreras, principalmente la Confederación General del Trabajo (CGT). 

Su particular preocupación por la situación de la mujer la llevó a fundar en 1949 el Partido Peronista Femenino y a promover desde él medidas orientadas a una mejor integración de la mujer en el mercado laboral.

 

¿Te gustaría una mujer como presidente de tu país?

 

Gracias a su intervención, la legislación laboral articulada durante la primera presidencia del General Perón se tradujo en unas mejores condiciones de vida de los trabajadores y de los sectores hasta entonces marginados de la sociedad argentina. 

Tampoco permaneció ajena a la situación del pueblo español, y en 1947 viajó a España, en los peores momentos del aislamiento internacional del régimen franquista. 

Su visita estuvo precedida por la concesión del gobierno peronista al régimen español de un crédito millonario para la compra de trigo, maíz, carne, legumbres, etc.

En 1951, año en que publicó su autobiografía La Razón De Mi Vida, la CGT la postuló como candidata a la vicepresidencia.

Eva Perón aclamada. Foto: 

 

La propuesta topó con la dura oposición de las Fuerzas Armadas, que veían en ella una amenaza en su calidad de portavoz de la línea más radical y reivindicativa del peronismo.

Eva era renuente a aceptar cargos públicos, convencida de que la eficacia de su labor estaba en la proximidad de su relación con la gente y con el conocimiento de la grave enfermedad que la aquejaba la indujo a renunciar a la candidatura en un emotivo acto en el que se dirigió a la multitud desde el balcón de la casa de gobierno.

 

¿Crées que Eva Perón es digna de admirarse?

 

Unos la juzgaron poco menos que una santa, un hada protectora y bienhechora, una revolucionaria, una mujer empeñada en que la justicia social llegara a cada rincón de un país desvastado. Otros la juzgaron una ambiciosa, una aventurera, una resentida egoísta y falsa, cargada de odio y de hipocresía. Unos aplaudieron su imagen maternal, sus actitudes combativas, sus gestos solidarios, su actitud transgresora e independiente en el epicentro de una cultura rígida y pacata, su bondad inmaculada pese a su pasado de miseria, su defensa a brazo partido de los derechos de la mujer hasta instalarla como un factor más de decisión, en una sociedad aferrada a los preceptos más cerriles del machismo hispano. Otros le enrostraron su condición de hija natural, su pasado olvidable de actriz; la imaginaron espía nazi o
prostituida a los dieciséis años en los albañales de una Buenos Aires desconocida y hostil; le endilgaron el servir a un régimen demagógico, una guaranguería improbable y el cargarse de joyas y vestidos importados, en contradicción con su proclamado amor por los humildes y sus necesidades. 

 

 

Cuando su médico le acercó la certeza inapelable de su mal destino, Evita lo despachó con un carterazo en el pómulo y un grito de coraje desesperado: “¡Yo no estoy enferma!”. 

Consciente de su final inevitable, el último año de su vida joven lo consumió en un intento frenético por preservar el gobierno de su marido, al que llegó a ver ya amenazado por los fantasmas tangibles de un golpe de estado. 

“Yo no quise ni quiero nada para mí. Mi gloria es y será siempre el escudo de Perón y la bandera de mi pueblo. Y aunque deje en el camino jirones de mi vida, yo sé que ustedes recogerán mi nombre y lo llevarán como bandera a la victoria”. 

Libro “La razón de mi vida”. Foto: formacionmugica

 

Eva Perón sembró amores y odios, fue correspondida con creces. Si el amor de los suyos “los humildes, los obreros, las mujeres, mis grasitas…” permaneció inalterable, el odio de sus enemigos se acrecentó. Para quienes la amaban. Evita fue un símbolo. Para quienes la odiaban, una obsesión. 

Su muerte significó el inicio de la decadencia del régimen peronista, que tres años más tarde fue derrocado por un golpe militar. El nombre de Eva Perón fue prohibido, junto con el del ex presidente, los símbolos y los cantos partidarios; se destruyeron los bustos erigidos en su homenaje, se quemaron sus retratos, se arrasó con una suma hoy incalculable de bienes (frazadas, colchones, sábanas, colchas, insumos hospitalarios, vajilla) porque llevaban la leyenda “Fundación Eva Perón” y poco se supo del activo de la entidad que era entonces de dos mil quinientos millones de pesos. 

Retrato. Foto: es.wikipedia.org

 

El cadáver embalsamado de aquella chica de Los Toldos devenida en reina sin corona, fue robado, violentado, mancillado, escarnecido, vejado, ocultado fuera del país bajo un nombre falso y devuelto a Perón en 1971, como parte de una negociación política de la dictadura militar de turno.

A tanto disparate impuesto por decreto firmado, los seguidores de Eva Perón respondieron con una lógica inconmovible: le alzaron altares en la penumbra secreta de las casas más humildes, la canonizaron con un fervor que ya querrían para sí muchos santos de los altares y enarbolaron de puertas hacia afuera una frase con la sencillez y el peso del cemento armado: “Eva Perón, eterna en el alma de su pueblo”. Evita aspiraba a menos. En uno de sus últimos discursos arriesgó: “Confieso que tengo una ambición, una sola y gran ambición personal: quisiera que el nombre de Evita figurase alguna vez en la historia de mi Patria”. Imaginaba figurar en una nota al pie del capítulo que esa historia dedicaría a Perón. 

Libro “Eva Perón”. Foto: evita3.marianobayona

 

El 26 de julio de 1952, Eva Perón cedió al embate del cáncer en la residencia presidencial que se alzaba en la calle Austria. Cerró sus ojos a las 20.25 según fijó para siempre la Secretaría de Prensa y Difusión. Horas después, su manicura, Sara Gatti, quitó el esmalte rojo de sus uñas y aplicó dos capas de brillo transparente Queen of Diamonds de Revlon. El frágil destello de vida de Eva Perón se había apagado para siempre. 

En 1975, el gobierno de la presidenta del país, la que había sido la tercera esposa del general, María Estela Isabel Martínez de Perón, llevó de nuevo a Argentina los restos mortales de Eva Perón.

Formato Original: http://socialesceujatercero.blogspot.mx/

Eva fue embalsamada. Foto: indecquetrabaja.blogspot.mx

 

 

Son muchos los sentimientos encontrados al conocer la admirable vida de está mujer, pensar y meditar acerca de su vida, de su incansable lucha por el pueblo argentino, hace parecer y sentir que todas las cosas por las que alguna vez has soñado, pueden ser realidad y no por arte de magia, sino, sólo a través de mucho esfuerzo, trabajo, constancia, paciencia, decisión, amor y conciencia del poder que poseemos, pueden hacerse realidad. 

Aquí te dejamos la película:


Frase de Evita Perón. Foto: indecquetrabaja.blogspot.mx

 

El secreto de Eva Perón:

 

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