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¿Qué cenó la primera clase del Titanic?

La carta del restaurante de primera clase del día 14 de abril de 1912 sale a subasta 

Soy Carmin
Por Soy Carmin
  • Titanic.

    Titanic.

Quién no recuerda la famosa historia del Titanic. ¿Te preguntarás cuál fue el menú de aquella cena? 

Aquella noche del 14 de abril de 1912 en el Titanic, horas antes de su trágico fin. En realidad, hubo cuatro cenas a bordo, pero la histórica, la glosada hasta en un pequeño pero enjundioso libro ('The Last Dinner on the Titanic', de Rick Archibald, Madison Press Books, Toronto, 1997), fue la del comedor de primera clase, con un fastuoso menú diseñado por el cocinero más famoso e influyente de aquella época, Auguste Escoffier. Publica ElMundo.

La sorpresa ha sido que la carta del restaurante de primera clase del día 14 de abril de 1912 sale a subasta y se espera que alcance los 70.000 dólares (unos 62.150 euros).

Todo lo que rodea este trágico suceso es motivo de fascinación, porque aún hoy, 103 años después de que sucediera, siguen saliendo a la luz detalles inéditos de aquel viaje. El último episodio de esta historia se acaba de conocer. Se trata de la carta del restaurante de primera clase que se ha hecho público días antes de salir a subasta en la casa Lion Heart Autographs, el próximo 30 de septiembre.

Los pasajeros de primera, que había pagado cerca de 100.000 euros al cambio actual por el privilegio de aquel viaje inaugural, se dividieron en dos aquella noche: una fiesta privada en el restaurante 'à la carte', y el resto en el comedor que aparece como 'privé' en los documentos y menús, pero que era en realidad el gran salón: ése ha sido el más reseñado.

Pero también en segunda clase hubo un muy apreciable menú (redactado en inglés y no en el francés entonces obligatorio en todas las grandes mesas).

Y hasta en las profundidades del puente F, donde viajaban en condiciones espartanas los emigrantes de tercera clase hacia América, se servía una merienda-cena correcta, a base de rosbif y 'plum pudding': la White Star se esforzaba por tratar a los viajeros más pobres mejor que otras navieras.

El menú de primera, absolutamente excesivo en cantidad y variedad —cada uno de los 10 servicios constaba, no de un solo plato, sino de hasta tres con sus acompañamientos— no es tan chocante si se examina plato por plato: no hay ya esas imposibles piezas montadas de la cocina decimonónica de Antonin Carême, sino recetas apetitosas, con relativamente pocos ingredientes, producto de la modernización de la 'grande cuisine' que desarrolló y reglamentó Escoffier, primero en su Francia natal y luego desde su base operativa del Hotel Savoy de Londres: desde allí asesoró, entre otras, a la White Star. Es lo que hemos conocido como 'grande cuisine', y resistió incólume hasta que la 'nouvelle cuisine', alrededor de 1970, vino a depurar un poco más aún técnicas y sabores. 

El menú de primera clase de la cena del Titanic a subasta.

El tono muy francés de este menú no impide —Escoffier sabía bien lo que era trabajar para una empresa británica— la presencia de platos bien británicos, en particular el salmón 'poché', el eterno cordero con salsa de menta y, cómo no, el rosbif de lomo de buey. 

No han quedado, que sepamos, datos de los vinos que se sirvieron, sin duda todos franceses salvo algún oporto.

Dicho esto, fueron muchos los banquetes igual de fastuosos en aquella época feliz y plutocrática, antes de la Gran Guerra. 

Pero las últimas comidas de quienes van a morir siempre han fascinado, morbosamente, más que cualquier otro ágape, y muchos de quienes disfrutaron este menú no vieron la luz del día 15 de abril. Y, más aún, la gran mayoría de los cocineros, pinches y camareros perecieron también.

 


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