Trendy

La vida es muchísimo más que playa

Para los nuevos superricos los placeres han cambiado, ahora prefieren Art Basel

Soy Carmin
Por Soy Carmin
  • Los gustos de los ricos han cambiado, son un club VIP del VIP.

    Los gustos de los ricos han cambiado, son un club VIP del VIP.

Jean Pigozzi, el capitalista de riesgo y coleccionista de arte, descansaba cerca de la alberca en su villa en Cap d’Antibes a principios de junio, y disfrutaba un descanso raro de lo que él denomina “el circuito”.

Después de asistir al Foro Económico de Davós en enero, voló a la conferencia TED sobre ideas en Vancouver, donde socializó con gente como Yuri Milner, el inversionista en tecnología, y Larry Page de Google en la “cena de los multimillonarios”.

Después, las subastas de arte en Nueva York y el Festival de Cine de Cannes, donde dio una fiesta al lado de la alberca, a la que asistieron Woody Allen, Uma Thurman y el multimillonario Paul Allen.

 

 

En las próximas semanas, después de la feria Art Basel, irá al torneo de tenis en Wimbledon y a la “Mediterranean milk run”, que es la megaprocesión de yates en el verano que parte de St. Tropez para llegar a Portofino y Capri. 

 

 

“Recorremos todo el mundo para ver a algunas de las mismas personas”, “Es un circuito. Hay muchas fiestas, seguro. Pero se sorprendería de qué tantos negocios se hacen”.

dijo Pigozzi.

Los nuevos ricos han desarrollado su propio patrón migratorio anual, mientras que los ricos de antaño viajaban, principalmente, por esparcimiento y por el clima – las brizas marinas de Nueva Inglaterra en el verano y los soleados campos de golf de Palm Beach en el invierno _ los ricos de hoy recorren todo el mundo casi mensualmente, buscando tener acceso, entretenimiento y estatus intelectual. Al viajar en bandadas de jets privados G5 y Citation, han creado un nuevo calendario social de conferencias económicas, actividades de entretenimiento, fiestas exclusivas y subastas de arte.

Y, en un distinto país de los ricos, los ciudadanos ya no hablan en términos de países. Solo dicen:

“Te vemos en Art Basel”.

 

Un análisis de los datos de NetJets, la empresa de jets privados, y de los estudios de Wealth-X, el despacho de investigación sobre la riqueza, proporciona una mirada a la ruta anual de los vuelos de este circo ambulante de la élite. Comienza en enero, en St. Bart, con la fiesta del último día del año que hace Román Abramovich, el multimillonario petrolero, en su propiedad, con la asistencia de grandes celebridades, y titanes de los negocios y los medios, y la actuación de bandas como Red Hot Chili Peppers.  

 

 

Después de eso, sigue el Foro Económico Mundial en Davós; luego, la Conferencia Mundial del Instituto Milken en Beverly Hills, donde, este año, políticos como Tony Blair y Wesley Clark, junto con los jefes de multimillonarios fondos de cobertura y capital privado, como Ken Griffin y Leon Black, platicaron sobre economía mundial. 

 

Las subastas de arte en Nueva York, en mayo, despidieron a la primavera. Luego, de vuelta a Europa para el Festival Internacional de Cine en Cannes, el Grand Prix de Mónaco, el Art Basel y la carrera de caballos Royal Ascot en Gran Bretaña.  

 

En el verano, los ricos se dispersan a los Hamptons, a Nantucket, en Estados Unidos; al sur de Francia, y a otros centros vacacionales. Se puede ver a una fila serpenteante de megayates que navegan por el Mediterráneo desde Francia hasta Italia, que incluyen al “Rising Sun” de David Geffen y el “Serene” del magnate del vodka, Yuri Shefler. 

A finales de agosto, los ricos a los que les encantan los coches se dirigen a Pebble Beach para la exhibición y las subastas en Concours d’Elegance, donde, el año pasado, se vendió un Ferrari retro en 38 millones de dólares.

Entonces, viene el retorno a Nueva York para participar en la Iniciativa Mundial Clinton, una mezcla de filantropía con socialización; es un ir y venir cruzando el Atlántico para la fiesta de arte Frieze London, las subasta de otoño en Nueva York y la Art Basel en Miami Beach. 

 

 

David Friedman, el presidente de Wealth-X, dijo que muchos de los ricos de hoy son emprendedores, artífices de su éxito, que valoran las conexiones de negocios, así como concretar transacciones más que pasar el tiempo en la playa. Poder decir que platicaste con Sergey Brin de Google sobre coches que no necesitan chofer, mientras tomas unos tragos en Sun Valley, transmite mayor posición social que un bronceado invernal por haber esquiado en Gstaad.

Tal como quieren rendimientos en su inversión y filantropía, los ricos ahora quieren rendimientos en su tiempo libre. “Cuando viajan o socializan, tiene que haber un valor empresarial favorable”, comentó Friedman.

 

“Quieren una transacción, hasta en su calendario social”.

 

El calendario es un círculo de acceso cerrado porque los ricos quieren que los vean, dijo, pero solo entre sí. Dado que la indignación más que la desigualdad provoca que se oculte más riqueza, porque el gasto ostentoso y el hedonismo en público están menos de moda en los círculos de los muy acaudalados. No obstante, la competición por la situación social entre los multimillonarios recientes nunca había sido tan fuerte.

“Puede ser un grupo esquizofrénico”, notó Friedman.

“Quiere ser privado y no quiere ser un blanco público. Pero quiere una comunidad. Estas actividades selectas en el transcurso del año les dan esa comunidad de personas de mentalidad parecida, sin tener que lidiar con la población”.

 

Cierto, algunos de los superricos solo asisten a uno o dos de las actividades del calendario. Y el circuito tiene ramificaciones según los intereses. Los coleccionistas de arte estarán muy presentes en las ferias y subastas, pero irán poco a otras actividades.

 

 

El grupo hípico va al Derby de Kentucky en la primavera y a la subasta de potros en Keeneland, en septiembre; los titanes de los medios van a la conferencia Allen & Co. en Sun Valley, en julio; en tanto que los dedicados a la moda van a la Semana de la Moda en Nueva York y a los desfiles de alta costura en París. Los “gourmets” se dirigen a la edición de Aspen Food & Wine Classic en junio y a Italia en la temporada de trufas blancas.

“Es el fenómeno de 'las plumas del ave’”, dijo Patrick Gallagher, jefe de ventas de NetJet.

“Estas actividades les dan un sentido de seguridad y pertenencia. Son personas de gustos similares e intereses similares”.

 

 

 

De hecho, son tantos los ricos que se han estado integrando al circuito que Pigozzi dijo que está surgiendo un nuevo “supercircuito”, uno que incluye actividades VIP dentro de las actividades VIP. En la conferencia TED, la llamada “cena de multimillonarios”, que se realiza cerca, se ha convertido en el boleto más buscado. Y los verdaderos magnates de los medios asisten ahora al Festival Internacional de Creatividad de Cannes Lions, unas cuantas semanas después del Festival de Cine.

“Ahora, Lions es el importante”,

notó.

“Cannes se ha vuelto demasiado de la corriente principal”.

 

 

¿Te gusta el estilo superrico?

 


Sigue a SoyCarmín en
y en

Comentarios