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¡Imagínate una disco silenciosa!

Te permitirá bailar a tu propio ritmo

Soy Carmin
Por Soy Carmin
  • Djs en South Street Seaport en New York. (Foto: NYTM)

    Djs en South Street Seaport en New York. (Foto: NYTM)

Justo después de la puesta del sol, una reciente noche de viernes, lo que parecía una silenciosa quedada o juego masivo de charadas, se realizaba en una plaza adoquinada y acordonada, en South Street Seaport: unas 300 personas bailaban alocadamente sin música. O eso parecía. :O 

De hecho, había tres disyoqueis en duelo por atraer la atención de la muchedumbre, pero las tonadas solo podían oírse a través de audífonos inalámbricos que brillaban en rojo, azul o verde, dependiendo del canal seleccionado por el juerguista, cuenta Courtney Rubin para New York Times. 

Era una disco silenciosa, un fenómeno que ha despegado en festivales de música (Coachella, Bonnaroo), bares y bodas como una forma de divertirse sin entrar en contradicción con las ordenanzas y límites de tiempo para los ruidos; o, en el caso de las universidades, con quienes están estudiando.

Se trata de que bailen las personas que no quieren sujetarse a la voluntad de un solo disyóquey toda la noche y, debido a que el usuario controla el volumen, también para las que no quieren que les zumben los oídos y les duela la garganta al día siguiente.

“Yo solía ir a los centros nocturnos, pero la música está demasiado fuerte”, comentó Andre Coppedge, de 38 años, quien llegó con siete amigos a South Street Seaport en coche, procedentes de Allentown, Pensilvania.

“Aquí andas de juerga todo el tiempo, y si no te gusta la canción, solo cambias de frecuencia”.

Joshua Diamond, de 30 años, quien llegó con su prometida y otra pareja, dijo que las discos silenciosas son “más para menores acompañados que para andar de discotecas”.

De hecho, en deferencia a los asistentes menores de 13 años, de los cuales había unos cuantos, se editó la canción “Jump Around” de Pain para quitarle las partes ofensivas. 

 

Los asistentes se divierten con audífonos que brillaban en rojo, azul o verde. (Foto: NYTSYN)

 

“No solíamos hacer eso, pero los padres nos bombardearon con correos electrónicos cuando tratamos de hacer que estas actividades fueran para mayores de 21 años”, contó Castel Valere-Couturier, fundador de Sound Off Experiencia, que maneja la disco.

Es posible que quienes se tropezaron con ella (como les pasó a muchos, porque no había música estridente que los atrajera) hayan pensado que se trataba de una fiesta emergente al aire libre, un culto o el equivalente masivo al tipo que corre en la caminadora del gimnasio cantando en voz alta algo que solo él oye.

Para un espectador sin audífonos, parecía una improvisada batalla a capela de bandas, con un montón de gente brincoteando y cantando “Jump” de Kriss Kross, mientras otra gritaba palabras de “This Is How We Do It”, de Montell Jordan. 

 

 
This Is How We Do It (Live)

Montell Jordan performs "This Is How We Do It" live in Dallas, Texas. May 2008

Posted by Montell Jordan on Domingo, 31 de agosto de 2008

 

Que la experiencia resulte ser aislante o integradora, depende de a quién se le pregunte. “A esto es a lo que nos hemos reducido: a bailar con nosotros mismos”, comentó Bernadette Gay, de 56 años, quien, con caderas que se movían y audífonos blancos de iPhone que salían serpenteando de su bolsillo, podría haber sido el típico anuncio de iTunes.

Gay, quien trabaja en una empresa que presta servicios de salud, probó brevemente los canales de la disco silenciosa, pero retornó a los enormes audífonos negros e inalámbricos, y decidió que ella misma era la mejor disyóquey. (Escogió al cantante colombiano Carlos Vives.) Agregó: “Recuerdo cuando Salieron los 'walkman’. Es aislante. ¿Dónde está la conexión?”.

Sin embargo, Chanez Baali, de 31 años, directora de una empresa de tecnología en medios, en Queens, dijo que con frecuencia va sola a discos silenciosas.

“Estás en tu propio mundito”, dijo.

“Dejas de pensar en cómo te ves, así es que no eres tan tímida para entablar conversaciones”. Ayuda que el factor tontería hace que todos sean más asequibles, dijo.

La primera gran disco silenciosa fue en Inglaterra, en Glastonbury, en el 2005. Sus organizadores batallaban con las restricciones al ruido. 

 

Los jóvenes pueden seleccionar la música que a ellos les gusta, (Foto: NYTSYN)

 

Si bien Bonnaroo la siguió rápidamente en Tennessee, que tomara vuelo esta diversión en Estados Unidos se llevó algún tiempo, en parte, debido a la tecnología. Se utilizaban audífonos infrarrojos, que requieren una línea de visión al transmisor; era frecuente que el sonido se apagara cuando la gente se movía.

“Nunca te perdías en la música porque al minuto se cortaba o no se oía bien, te salías”, dijo Ryan Dowd, antes gerente de giras de bandas como Widespread Panic y Drive-By Truckers, y ahora fundador de Silent Events, que ha organizado festividades silenciosas para clientes que incluyen a Bonnaroo y Gawker Media. (Ahora utilizan audífonos para frecuencias de radio de corto alcance, que no presentan el mismo problema.)

Hay más de una docena de compañías que organizan fiestas silenciosas con nombres como Hush Concerts y ZEROdB (como en decibeles), la mayoría de cuyos fundadores se toparon con el concepto cuando estaban en otros países.

Valere-Couturier lo experimentó en una playa en Israel. William Petz, el fundador de Quiet Events, con sede en Queens, lo detectó hace cuatro años cuando estaba en un crucero con la familia, en Bermudas.

“Mi novia y yo dijimos: 'Esto suena verdaderamente estúpido, ¿pero qué otra cosa puedes hacer en un barco?'”.

Reconoció que fue divertido e invirtió rápidamente en 350 pares de audífonos y planeó venderlos en eBay si no funcionaba el negoció. Ahora tiene más de 6,000 pares, reservas desde tan lejos como China y una noche permanente en el jardín de cerveza Bohemian Hall en Queens, el cual atrae hasta mil personas.

Andrew Walters, el gerente del bar, dijo que la disco es, en efecto, una atracción. “El tiene su propia lista de personas y vienen solo por esto”, comentó.

Las bodas, en particular las que tienen un destino, son un mercado nuevo. Dowd estima que ha pasado de una o dos al año, a unas cuantas al mes en el último año, en especial desde que Martha Stewart Weddings aprobó la tendencia en febrero. Además de los disyoqueis en vivo, los invitados pueden escoger entre el canal de la novia y el del novio (después del primer baile, claro).

“Recibes llamadas de personas que tratan de hacer que sean geniales estas bodas de destino, como en Maui y las Islas Caimán, donde rentas villas y piensas que tienes patente de corso, pero van a hacer que acabe a las nueve”, dijo Dowd.

Kim Scolaro, de 31 años, conocido también como DJ Kharisma, dijo que trabajar en discos silenciosas es más desafiante que cualquier otra fiesta. 

 

Castel Valere-Couturier, fundador de Sound Off Experience. (Foto: NYTSYN)

 

“Cuando eres el único disyóquey puedes hacer lo que quieres, a veces llevarla con clama”, dijo Scolaro, quien trabajó en Seaport. “Pero aquí tienes que dar tu todo constantemente. Captas al instante que canciones les gustan a las personas y cuáles no”. (En algunos festivales de música, solo hay un canal porque los organizadores no quieren someter al talento a una batalla. Sin embargo, Dowd dijo que eso no sucede a menudo.)

De regreso en la pista de baile, el disyóquey en el canal verde dijo, aparentemente sin ironía: “Hagamos algo de ruido”. Y una mujer gritó: “Recuerdo haber bailado con esta canción en el bar mitzvah de alguien”. (Era “Shout de Isley Brothers.) De la nada, pareció formarse una fila de conga, aunque un cambio rápido de canales reveló que, de hecho, también se estaba tocando la ”Conga" de Gloria Estefan.

Justo antes de las 11 p.m., Decodar Loney, de 23 años, se quitó las botas negras con tacones de seis pulgadas para “perrear” en el adoquín.

“No podía divertirme lo suficiente con ellas”, dijo. (Gracias a los audífonos, el accesorio que más se quitó la gente fue los aretes.) Loney, quien es de Trinidad, añadió:

“Cuando estoy en mi casa, la gente me dice que no tengo ritmo. Pero aquí puedo hacer cualquier cosa”.

En otras palabras, ¿quién puede decir si el ritmo está mal o si solo es que está bailando a otra tonada?

Cerca, Nicole Lancia, de 34 años, y su amiga Kelly Washburn, de 33 años, se reían y bailaban en forma alterna, y la gente observaba.

“Es histérico”, señaló Lancia, quien se topó con la fiesta después de una cena de sushi a una cuadra de distancia. “Se siente como si estuvieras cantando en la ducha”.

Washburn y ella observaron a una mujer que bailaba con sus dos hijos y cantaba a voz en cuello “I’m Every Woman” de Whitney Houston.

“Quiero estar en la misma estación que ella”,

dijo Lancia. 

 

¿Te gusta este nuevo estilo?

 


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