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Gatos: ¿portadores de parásito letal para el humano?

Podrían ser el anfitrión de un parásito que provoca la agresión, el transtorno bipolar y la exquizofrenia

Norma Portillo
Por Norma Portillo
  • Gato sobre la hierva   (Foto: Tmwallpaper.com)

    Gato sobre la hierva (Foto: Tmwallpaper.com)

 

Imagínate que un gato ha estado en tu patio trasero. Sin el conocimiento de que, se han transferido algunas de las esporas de parásitos que están en tu jardín. Sin querer, mientras te preparas una ensalada, lo agarras y olvidas lavarte las manos y te infestaste con esporas Toxoplasma gondii.

Durante meses no muestras ningún síntoma, después de seis meses estás conduciendo tu coche de manera más agresiva, y en general te llenas más de rabia mientras avanzas y gesticulas con rabia a otros conductores. ¿Todo esto podría estar vinculado a la sabrosa ensalada?

T. gondii es un parásito protozoario fascinante que, al igual que muchos organismos similares, tiene que moverse entre diferentes especies huésped con el fin de desarrollarse y reproducirse completamente. Como tal, parece haber evolucionado métodos ingeniosos para hacer la transmisión entre los ejércitos más probables.

Gatito jugando   (Foto: Cuidatusmascotas.com)

 

Un número creciente de estudios sugiere el ser humano que se sabe están infectados con estos parásitos podrían ser más susceptibles a la esquizofrenia, el trastorno bipolar, la agresión e incluso aumentado el suicidio. Los estudios han sugerido incluso que tienen dos a tres veces más probabilidades de tener un accidente de coche si sus análisis de sangre dan positivo para el parásito. Esto es particularmente sorprendente cuando se ha predicho que 30% -50% de la población en todo el mundo puede llevar el parásito.

La correlación no necesariamente es causalidad. ¿Son aquellas personas que, de repente presentan conducción agresiva las que tienen más probabilidades de atrapar a los parásitos, o es el parásito causante de estos rasgos de comportamiento?

Muchos de los estudios se realizaron de forma retrospectiva en vez de mirar el comportamiento de alguien antes y después de que se infectaron con los parásitos. Un estudio más reciente encontró que no había evidencia de una relación entre la infección y el comportamiento anormal. Así que por ahora, no podemos decir con certeza si su rabia en el camino realmente estaba vinculada a su ensalada.

Esquisofrenia    (Foto: Clubforenses.com)

 

Lo que sí sabemos es que hay un montón de ejemplos en la vida silvestre, donde los parásitos pueden manipular el sexo, el crecimiento, la madurez, el hábitat y el comportamiento de sus anfitriones. Gusanos, por ejemplo, completan su ciclo de vida en un río o arroyo y parecen hacer de sus huéspedes a los grillos atraídos por el agua.

Los efectos del parásito no se detienen allí. Los grillos desafortunados pueden proporcionar a los peces una fuente alternativa de alimento a su dieta habitual de invertebrados acuáticos.

Algunas especies de hormigas infectadas por trematodos son manipuladas de una manera que hace que se aferran a la parte superior de las hojas de la hierba, lo que significa que son más propensos a ser comidos por las ovejas. Esto permite un golpe de suerte para completar su ciclo de vida en las ovejas.

Hormigas llevando comida    (Foto: K34.kn3.net)

 

Gracias a los avances en biología molecular, estamos trabajando cada vez más cómo estos parásitos pueden cambiar el comportamiento mediante la alteración de los de genes. Por ejemplo, el trabajo en nuestros laboratorios de la Universidad de Portsmouth está tratando de descubrir el mecanismo que permite a una especie recién descubierta de parásitos trematodos hacen su aparición en los camarones.

Estos anfípodos prefieren esconderse debajo de algas en nuestras costas para escapar de sus depredadores las aves. Mediante la cartografía químicamente el cerebro de los camarones infectados, los científicos han descubierto que los parásitos de alguna forma alteran la serotonina de los camarones. Nuestros estudios recientes han indicado que los camarones infectados tienen alteraciones sutiles a sus receptores de la serotonina y las enzimas que producen la serotonina.

Camarones   (Foto: K40.kn3.net)

 

Otros estudios han demostrado que el alojamiento de parásitos similares son más de 20 veces más probabilidades de ser comido en comparación con las muestras no infectadas. Una vez más, esto pone de manifiesto la importancia que a menudo se pasa por alto de los parásitos de flexión de cerebro en el orden natural de las cadenas tróficas.

Existen muchos nuevos parásitos que aún no se han descubierto. Nuestro conocimiento de cómo estos parásitos de flexión de cerebro interactúan con la especie humana, sin duda, se desarrollará con más fuerza en la próxima década.

Con información de Alternet.com.

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