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El motivo por el que odio la cocina

Aún no comprendemos cómo hay tantos chefs en el mundo, pero ¡GRACIAS POR EXISTIR!

Carolina Espinoza
Por Carolina Espinoza

Hay tres cosas en este mundo que odio con todo mi ser: Cuando me despierto temprano y me dan los ‘buenos días’ con una sonrisa, escuchar la risa de los niños y tener que entrar a la cocina a prepararme la comida. Todavía no entiendo a esas personas que se sorprenden al escuchar esto y me dicen ¿pero por qué no te gusta cocinar? ¡es tan divertido!.

Para mi el hecho de estar en un lugar que normalmente es más caliente que el infierno, impregnado de olores que nunca logro identificar y en el que tienes que jugarte la vida contra el aceite, fuego y cuchillos no me parece en ningún modo divertido.

 

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Las personas como yo sobrevivimos del servicio a domicilio, cualquier conocido que sepa cocinar, y atún -toneladas y toneladas de atún- ya que preferiríamos morir a entrar en ese complicado lugar en el que sólo pueden sobrevivir aquellos elegidos con la suficiente destreza para hacer algo más que un cereal con leche.

Expresiones como: chinquechar, salpimenta, saltear y sofreír nunca han tenido un significado coherente para nosotros; es como si alguien hubiera decidido golpear la cabeza contra el teclado de la computadora para ver qué palabras se escribían. No tienen ningún sentido y por más que nos las expliquen jamás vamos a encontrar la diferencia entre ellas.

 

Muchas personas dicen sentirse como auténticos chefs cuando deciden prepararse o preparar algo de comer para alguien, sin embargo, la gente como yo hemos tenido traumáticas experiencias que nos han alejado aún más de la cocina cuando hemos querido experimentar.

Confundir la pimienta con canela o una manzana con un tomate; Créanme cuando les digo esto, son sensaciones, sabores y situaciones que JAMÁS querrán volver a experimentar – Y sí, la gente como yo comete ese tipo de errores al cocinar-. No es que seamos torpes, simplemente no es nuestro ambiente.

 

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Es por ello que si encontramos a una pareja, amigo o familiar que sepa cocinar mínimamente un huevo para el desayuno nos agarramos de él y no lo soltamos, por que es gracias a ellos que logramos probar una comida auténticamente casera de vez en cuando, lo cual nos permite seguir vivos unos cuantos días más.
 
-Les estamos eternamente agradecidos, ya que la lucha entre qué olla, sartén, cazuela y wok usar es una pelea que perderemos antes de comenzar-.
 
 
 

 
 
 
 
 
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