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Michelle Obama, la mujer criada para estudiar, no para buscar marido y triunfó

Una mujer descendiente de esclavos que brilla con luz propia. 

Gisselle Acevedo
Por Gisselle Acevedo

Hoy medios internacionales la llaman la candidata virtual a la presidenta de los Estados Unidos para el 2020, pero antes de ser la primera dama más icónica del nuevo siglo Michelle LaVaughn Robinson Obama tuvo un pasado difícil, que solo superó con trabajo, mucho trabajo y esfuerzo. 

 

 

A su llegada a la Casa Blanca se pensó que esta mujer solo se distinguiría por su elegancia y tapó miles de bocas y es que con ella aplicó aquel dicho que reza que:  "Yo aprendí a dar no porque tenga mucho, sino porque sé que es no tener nada". 

 

 

Nacida el 17 de enero de 1964 y criada en los suburbios sureños de Chicago, Michelle se recibió de Socióloga, con diploma de honor, en la Universidad de Princeton en 1985 y tres años después logró su título de abogada en Harvard.

 

Michelle en la infancia.

 

"Tuve oportunidades que mis padres jamás hubieran imaginado para ellos. Estoy aquí frente a ustedes porque quiero que a ustedes les pase lo mismo. No importa qué obstáculos se presenten, tienen que estudiar. Estudien para hacer una diferencia en el mundo", reveló.

Varias personalidades de la política internacional, entre ellas su marido y la primera dama argentina, Juliana Awada, la han nombrado un modelo a seguir. 

 

 

Y su biografía lo confirma. Su padre, Fraser Robinson, le enseñó el valor del trabajo al no faltar ni una vez a sus deberes en el Departamento Hidráulico de Chicago pese a haber sido diagnosticado de esclerosis múltiple.

 

 

Su madre, Marian Shields Robinson, siempre ama de casa, dedicó su vida al ciudado de quien hoy es aún la primera dama de Estados Unidos y de su hermano Craig.

 

 

Tal vez por este gesto, Michelle ha destacado varias veces que entre sus "actividades favoritas" está el charlar con sus hijas Malia (17) y Sasha (14).

Con sus títulos bajo el brazo, Michelle consiguió trabajo en el estudio de abogacía Sidley & Austin, donde conoció a Obama.

Ella era su supervisora y al principio no estaba interesada en salir con él. Pero cambió de opinión en la primera cita, cuando la pareja vio la película de Spike Lee, Do the Right Thing (Hacé lo correcto).

 

 

Al comienzo de la década de los 90, luego de la muerte de su padre, decidió cambiar el rumbo de su vida: dejó el estudio de abogacía y comenzó a trabajar en el servicio público.

Primero consiguió un cargo en el gabinete del alcalde de Chicago y luego en el departamento de Planeamiento y Desarrollo de esa ciudad.

 

 

Para 1993, Michelle ya era la directora ejecutiva del Public Allies Chicago, un programa de servicio nacional que proporciona capacitación a los jóvenes que siguen carreras en el sector público.

En 1996, Michelle comenzó a trabajar en la Universidad de Chicago y, nueve años después, alcanzó el puesto de vice presidenta en el University Medical Center.

 

 

Con todo ese empuje, esta "mujer negra del sur de Chicago" abrazó fuertemente a Barack antes de que diera su famoso discurso en su campaña a senador de 2004 y le dijo al oído: "Simplemente no lo arruines, querido".

La pareja presidencial más viralizada en la historia de las redes sociales está casada desde octubre de 1992.

La prensa estadounidense los llama The Obamas y trascendió que cuando Barack era senador y recorría en micro los estados del país, ellos usaban Skype para mantenerse unidos en el amor y en la campaña.

 

 

Uno de los datos más destacados en la vida de Michelle es que es descendiente de una esclava llamada Melvinia.

Un estudio al árbol genealógico de Michelle Obama comisionado en 2009 por el diario The New York Times reveló su parentesco con una esclava originaria de Carolina del Sur.

Esta llevaba el nombre de Melvinia y le pertenecía a un terrateniente en el estado sureño pero fue enviada a Georgia una vez que este falleció.

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