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La amante que pudo matar a Fidel Castro, no lo hizo por amor

Marita Lorenz, la primera mujer que pudo asesinar al líder cubano y se arrepintió

Vanessa Félix
Por Vanessa Félix
  • Marita Lorenz, la ex amante de Fidel Castro, narra su aventura.

    Marita Lorenz, la ex amante de Fidel Castro, narra su aventura.

Con apenas 19 años de edad, Marita Lorenz, fue besada en el barco de su padre por aquel hombre de barba. Actualmente, a sus 75 años rememora su aventura, ese amor a primera vista que la convirtió en la primer amante que tuvo Fidel Castro cuando llegó al poder en Cuba.

La vida ha dado mil vueltas y Marita, quien trabajaba como espía de la CIA, tuvo la orden de asesinar al comandante de Cuba, fácilmente, con dos píldoras, tuvo la oportunidad y no la hizo, la segunda vez, fue el propio Fidel quien le entregó un arma y le dijo “si me vas a matar, matame”. Tampoco lo hizo la jovencita que sólo prefería estar al lado del líder enamorado de Cuba.  

 

Marita conserva fotos y documentos de Fidel Castro. (EFE)

 

Ahora los tesoros de la enamorada son; un primer plano de Fidel Castro, una fotografía de cuerpo entero con el uniforme arrugado, y otra en la que él la mira profundamente a los ojos en un barco. 

 

"Todavía le amo, y amo el recuerdo que tengo de él. Cada día hay pequeñas cosas que me recuerdan a él", dijo Lorenz.

 

 

Historia para contar 

La mujer reside en Baltimore, Maryland. Su vida podría decirse que es una telenovela, y sí de esas que comparas con la vida real. Desde muy chica estuvo en la concentración nazi en su Alemania natal, fue agente de la CIA y del FBI, también novia de un exdictador venezolano, testigo de una presunta conspiración para asesinar a John F. Kennedy y del caso Watergate que hundió a Richard Nixon. 

Pero lo más importante de su vida, es la huella que le dejó su primer amor, esa aventura que vivió al lado del comandante cubano y con el que, asegura, tuvo un hijo al que no conoció hasta veintidós años después. 

En 1959, Marita se separó de Fidel, creyendo que su torrido romance terminaba  en un aborto, al verse sangrando, asustada y confundida se fue a los Estados Unidos, situación que la CIA aprovechó para convencerla de viajar a La Habana con dos píldoras para asesinar a Castro a finales de 1960. 

"Puse las pastillas en un tarro de crema facial, pero eran cápsulas de gel, así que no funcionó, quedó todo viscoso", recuerda. 

 

La joven tenía 19 años cuando se enamoró del comandante con barba cubano. (EFE) 

 

 

Pero como el amor era más fuerte que su odio, ella sabía que sería incapaz de asesinarlo. Una vez en la suite del hotel de Castro, donde había pasado más de ocho meses, ella trató de desechar la mezcla, acción que terminó justo antes de que Fidel entrara. 

 

"Me había deshecho del veneno que iba a arrebatarle la vida. Estaba tan aliviada, me sentí como nueva, a punto de llorar", dice. 

 

Fidel Castro conocido por su habilidad e inteligencia, sabía que su examante podía haberse relacionado con los círculos anticastristas en Miami, así que Castro le preguntó si había ido a matarlo, a lo que ella confesó de inmediato. 

 

"Nunca olvidaré ese momento, agarró su pistola, me la entregó y me dijo: 'Aquí tienes, puedes matarme'. Le dije: 'no quise matarte la primera vez, no quiero matarte una segunda'", dijo. 

 

Lorenz, cuenta que Castro recuerda ese incidente con humor, "dice: 'Mi novia trató de matarme', lo convierte en una broma". 

 

La portada del libro que narra la aventura entre la joven “alemanita” y Fidel Castro. “Yo fuí la espía que amó al comandante”. (EFE)

 

 

La obra que todos querrán leer

La historia de la examante de Castro es narrada en un libro que acaba de publicar Lorenz. Ahora la escritora está convencida de que el expresidente cubano leerá su libro de memorias titulado "Yo fui la espía que amó al comandante" (Ediciones Península), que salió a la venta en España y se distribuirá en toda Latinoamérica. 

En el libro, Lorenz relata cómo conoció a Castro a bordo del barco de su padre, que había atracado en La Habana en 1959 y al que el flamante líder cubano se había acercado por curiosidad. 

 

"Fue amor a primera vista", asegura Lorenz, a quien Fidel llamaba "alemanita"

 

 

y que se quedó tan prendada que volvió a Cuba para vivir con él. 

Cuenta que Castro llegó a decirle que sería "la primera dama de Cuba", un título que nunca le atrajo: se contentaba con quedarse cerca de él. Tampoco soñó con casarse, porque "sabía que nunca se casaría con nadie; estaba casado con Cuba". 

La vida le devolvió a Lorenz a su hijo Andrés, ese que ella pensaba había muerto en un supuesto aborto. Cuando ella se fue a Estados Unidos, Castro no le dijo que su hijo estaba vivo. 

 

"No le culpo de nada, él se escandalizó por ello, hizo que mataran" al médico que la drogó y que forzó el parto, sostiene. 

 

Lorenz, después de Andrés, tuvo otros dos hijos, Mónica y Mark. Cuando murió su madre Alice, la ex amante del comandante se encontró una foto de Andrés de 5 años, y supo que tenía que volver a La Habana para conocerlo. En 1981, fue la última vez que vio tanto a Fidel Castro como a su hijo, un médico formado en Nicaragua. 

Marita cree que su hijo sigue en Cuba, y que es uno de los cinco hijos de Fidel, incluso que le ayuda a caminar. 

Las relaciones internacionales entre Estados Unidos y Cuba, han venido para bien a la escritora, la alegría la ha invadido, Lorenz celebra que Washington "finalmente" enderece su política y sueña con volver a la isla y reencontrarse con su hijo Andrés. 

 

Marita Lorenz añora regresar a Cuba para abrazar a su hijo Andrés, quien asegura es uno de los hijos que atiende a Fidel Castro. (EFE)

 

Otros casos de espionaje

Marita, después de fallar a la CIA con la orden de asesinar al comandante, estuvo vinculada a agencias de inteligencia durante años, espiando a los soviéticos, hasta que Frank Sturgis, involucrado en el intento de asesinato a Castro y uno de los cinco ladrones del escándalo Watergate, destapó su identidad en 1975. 

Lorenz asegura que solo se arrepiente de una cosa: no haber "escuchado a Fidel" y haberse "quedado en Cuba" el día que frustró la misión de la CIA para matarlo. 

 

Lo que sí tiene bien claro es: 

"Si no hubiera conocido a Fidel habría sido una secretaria aburrida".

 

 

 

 

¿Creés que Fidel Castro leerá el libro de su ex amante?

 

 


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