Buena Vida

Ya tengo todo pero... ¡No me quiero casar!

Una historia de una novia confundida, a unas semanas de su boda se encuentra en un terrible dilema.

Soy Carmin
Por Soy Carmin
  • Sumergida en un gran dilema.

    Sumergida en un gran dilema.

Fue aquel 12 de enero, me llevó a un lugar maravilloso donde momentos después de haber llegado me pidió matrimonio. Recuerdo que me sentí como la mujer más feliz de todo el mundo, fue un cúmulo de emociones las que viví al mismo tiempo; por un lado me sentía dichosa por tener un novio tan apuesto, tan bueno y detallista pero por otro lado, sentí miedo por no saber que pudiera pasar.
 

Se han pasado los meses, hoy ya faltan unas semanas para que me case. Recuerdo que juntos fuimos a visitar varios sitios y elegimos el que consideramos perfecto para nuestra boda. Batallamos pero encontramos la música que queríamos, tuvimos dificultades para elegir los colores y detalles que queríamos como decoración en  nuestro evento, pero al final de cuentas logramos ponernos de acuerdo.

Fue hace tres meses cuando también empecé a ver mi vestido de novia, todos me gustaban y a la vez ninguno. Lo quería de un estilo y terminé con otro que jamás pensé que elegiría. Ponerme de acuerdo con mis madrinas fue un verdadero 'round', pero logré organizarlas a todas y con su ayuda todo a salido bien.
 

Fue un ir y venir, buscando, preguntando, decidiendo hasta el más mínimo detalle. Mi novio, prometido, siempre ha estado presente, jamás me ha dejado de un lado y aunque hemos tenido nuestros roces, no han sido tan grandes como para dar marcha atrás. Nuestras familias emocionadas han hecho su labor y me han estrechado su apoyo en todo momento.
 

Me enfrento a una lucha constante contra mi misma... Siento que no me quiero casar.

En resumidas cuentas, amigas, tengo todo. Prácticamente mi boda está organizada. Tengo mi cita con mi maquillista, mi peinadora, cita en un spá para relajarme, mis proveedores bien anotados, todo elegido pero... Me enfrento a una lucha constante contra mi misma... Siento que no me quiero casar.

Mi miedo, mi temor, mi inseguridad me impiden aceptar por completo en mi vida la idea de casarme, de unir mi vida a un hombre para toda la vida.

¿Qué hago? Lo amo pero no me quiero casar.


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