Buena Vida

¿Tu bebé se "traba" cuando llora?

¿Has vivido el desesperante momento de que cuando tu pequeño suelta el llanto no agarra aire?

Soy Carmin
Por Soy Carmin
  • Bebé llorando. Foto: mundo.com

    Bebé llorando. Foto: mundo.com

Como mamá todo lo que a nuestros hijos les pasa, a nosotras las mujeres nos afecta y buscamos miles de medios y alternativas para que nuestros pequeños estén sanos.

Este tema me pareció importante, debido a que mi pequeña hija cuando llora, se "traba" y tarda en alcanzar el aire, ella se desespera tanto, que para mi esposo y para mi ver esta escena era realmente preocupante, hasta que leí que mi niña sufre de espasmos del sollozo.

Al saber que ella no es la única que lo padece y  me imagino que tampoco soy yo la única mamá preocupada. Por eso, este tema me pareció que debía ser compartido, para aquellos papás preocupados al ver a su hijo en el trance. 

Si tu hijo padece de espasmos del sollozo, esto es lo que debes saber:

¿Tu bebé padece de espasmos del sollozo?

Cómo se diagnostica el espasmo del sollozo en bebés

Aunque generalmente son episodios sin ningún tipo de trascendencia, hay que hacer una evaluación cuidadosa, debido a que pueden confundirse con otros eventos más severos.

Primero se necesita hacer una historia clínica detallada, en la que se incluyan además los antecedentes familiares y la secuencia exacta de las características del episodio (si siempre precede el llanto, las circunstancias que lo desencadenan, los cambios de coloración en la piel, cambios posturales, si ocurren cuando está dormido o despierto, etc.).

Además hay que realizar un examen físico, el cual, en casos muy repetitivos, incluirá un hemograma y un electroencefalograma. El diagnóstico se efectúa descartando enfermedades del sistema nervioso central, cardiovascular, respiratorio y enfermedades metabólicas.

Padres preocupados por el transtorno. Foto: sleepytimeteacher.com

 

A quién afecta el espasmo del sollozo

El ES es un episodio pediátrico muy común que aparece en niños muy sensibles y afecta a ambos sexos por igual. Se inicia frecuentemente entre los 6 y los 12 meses de vida y es muy raro que aparezca por primera vez después de los dos años.

En la mayoría de los casos desaparece de forma espontánea a partir de los 4 años. La mayor cantidad de espasmos la presentan los niños entre uno y dos años de vida. Pueden ser muy frecuentes y acontecer varias veces al día, aunque no es lo normal.

En general, los niños con trastornos de conducta (hiperquinéticos, enuréticos, desobedientes o agresivos) o con padres muy ansiosos sufren más frecuentemente este cuadro. Por otra parte, el niño suele manifestar más espasmos por la tarde y en especial cuando se acerca la hora de dormir, ya que es cuando está más cansado y más sensible.

También tiene cierto grado de agregación hereditaria. Uno de cada cuatro niños con ES tiene un familiar directo que lo padeció en la infancia.

Qué provoca el espasmo del sollozo en bebés

El mecanismo que lo provoca no está enteramente aclarado. Intervienen componentes fisiológicos y hereditarios, pero son sobre todo factores emocionales los que lo desencadenan. Por un lado, interactúan el sistema nervioso y el cardiorrespiratorio, provocando hiperventilación, caída de la presión arterial, arritmia, menor oxigenación cerebral, etc.

También hay estudios que relacionan la anemia con una mayor incidencia del episodio y que sugieren una transmisión genética, encontrando antecedentes familiares. Pero es la base psicológica y emocional del niño y su familia lo que más condiciona el ES.

¿Te preocupa este trastorno?

La edad en la que se presenta coincide con la etapa en la que el niño inicia su separación-individualización del otro y, por lo tanto, el desarrollo de su ego, y en la que además siente temores y angustia.

Es una etapa de gran sensibilidad y en la que trata de tomar continuamente el pulso al adulto. En principio, el ES tiene carácter involuntario, ya que la primera vez el niño no lo hace a propósito, pero, en función de cómo reaccionen sus padres ante la situación, puede que aprenda a utilizarlo para llamar la atención o conseguir algún beneficio.

Un berrinche del bebé. Foto: crecerfeliz.es

 

Secuelas del espasmo del sollozo

Este tipo de espasmo no suele indicar enfermedades orgánicas ni traumas psíquicos. Si está bien diagnosticado y no se trata de ningún suceso epiléptico, no produce ningún daño en el niño ni inmediato ni futuro, aunque se presente de forma repetida. Si bien por sus características preocupa a los padres, la vida del niño no corre ningún peligro. Con el crecimiento tiende a desaparecer de forma espontánea y no deja secuelas neurológicas.

Tratamiento del espasmo del sollozo en bebés

Aunque algunos niños reciben medicación para los espasmos del sollozo, ésta por lo general no está indicada. No existe una medicación específica, ni está justificado un tratamiento antiepiléptico, puesto que no se trata de una enfermedad. En casos puntuales de niños con crisis muy frecuentes y severas de la variedad pálida, el neurólogo valorará su tratamiento.

Lo más eficaz es seguir ciertas pautas de comportamiento. Los episodios se reducen mucho con una modificación del ambiente familiar. Una vez que los padres se han convencido de la naturaleza benigna del espasmo, deben evitar que el niño lo utilice para manipular la situación, y de esta forma serán cada vez menos frecuentes hasta desaparecer por completo.

Se presenta en niños de 1 a 4 años.  Foto: saludymedicinas

 

Qué hacer ante un bebé con espasmo del sollozo

Algunas crisis se pueden evitar manteniendo un ambiente relajado en el hogar. A veces también es útil, antes de que el niño logre su propósito, distraerle o cambiar de juego o actividad. Pero una vez que se produce, lo más importante es mantener la calma, ya que el niño no corre ningún peligro, y observar el entorno para protegerlo de traumatismos.

Si existe pérdida del conocimiento, es recomendable colocar al niño de costado para favorecer el flujo cerebral y asegurarse de que sus vías aéreas (boca, nariz, garganta) están libres para evitar que se ahogue.

Al cesar el episodio, si ha sido provocado para conseguir alguna reivindicación, es conveniente adoptar una actitud neutra sin mostrar preocupación o enfado delante de él, para que no perciba ninguna ventaja o atención especial, sobre todo en los casos en los que el espasmo se repite con mucha frecuencia. Excepto, evidentemente, si es provocado por un dolor. Es bueno, si él lo desea, dejarlo dormir.

Qué no hacer ante un episodio de espasmo del sollozo

* No hay que tratar de detener el espasmo mediante maniobras de resucitación (boca a boca, masaje cardiaco) o de otro tipo, salvo si el espasmo se presenta cuando el niño está comiendo y un alimento obstruye la vía oral, ya que podría interferir en el proceso habitual y complicarlo.

* Hay padres que intentan prevenir todo tipo de conflicto o desagrado en la vida del niño para evitarle berrinches. Esto, además de ser muchas veces imposible, suele llevar a los padres a sobreproteger o a consentir en exceso al niño, con lo cual pueden aparecer problemas de conducta y aumentar la repetición de los episodios. Cuando hay que poner algún límite hay que hacerlo, aunque en algún momento termine con un espasmo. De esta manera el niño sentirá la seguridad y autoridad de sus padres y lentamente disminuirán las crisis. 

* Es importante no confundir el ES con enfermedades convulsivas para evitar en lo posible la administración de medicamentos.

Espasmo del Sollozo. Foto: atusaludenlinea.com

 

Cuándo acudir al médico con el bebé

* Cuando los espasmos se producen de forma espontánea sin ninguna causa desencadenante. 

* En caso de tener convulsiones. 

* Si presenta estos episodios mientras duerme. 

* Si no recobra la conciencia después de 30 segundos. 

* En caso de iniciarse antes de los 5 meses de edad. 

* Siempre en caso de duda.

Virginia González. Psicóloga y maestra infantil.

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