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Tips para ganar discusiones

Los consejos te ayudarán a conocer a tu oponente y así saber qué hacer

Norma Portillo
Por Norma Portillo
  • Discusión   (Foto: Tecnicas.org)

    Discusión (Foto: Tecnicas.org)

A quién no le gusta salir avante en una discusión y no nada más esto, sino sentirte realmente como una ganadora. Existen técnicas sicológicas para aplastar al contrincante

algunas de estas son muy efectivas cuando se treta de mejorar la calidad de tus conversaciones.

Estas técnicas han sido adaptadas para uso general, forman parte de un método mucho más complejo de análisis e intervención del discurso, que requiere del entrenamiento previo de ciertas habilidades terapéuticas conexas a la formación y práctica clínica.

Discusiones en pareja   (Foto: Lanoticia.pe)

Técnica del subrayado. Consiste en repetir textualmente una palabra o frase del discurso de tu interlocutor que se presenta en forma no conclusiva, con la intención de que éste se detenga en ella y vuelva a verbalizarla con más claridad y precisión. 

Utilidad: Esta técnica es ideal cuando quieres descifrar verbalizaciones “encriptadas”, o cuando quieres asegurarte de haber entendido una idea, sin predisponerte y prejuzgar, antes de intervenir y decir algo. 

Discutiendo con inteligencia   (Foto: Arkitekturas.com)

Técnica del desentendido. Se trata de elegir voluntariamente “no saber”, hasta cierto punto, lo que nos dice nuestro interlocutor con el fin de introducirlo en el hecho de que él mismo, no se entiende. 

Utilidad: Es una de las mejores técnicas para presentarle a tu interlocutor el halo de ambigüedad de su propio “decir” cuando éste parece estar traspapelado en la intención de decir algo. 

Discusión en junta de negocios    (Foto: I.yting.com)

Técnica del manejo de los silencios. Consiste en introducir silencios durante la conversación que denoten explícitamente a tu interlocutor que podría detenerse a detallar a fondo lo que dice. El fin de introducir un silencio es mostrarle a tu interlocutor que deseas escucharlo sinceramente bajo la garantía de que no emitirás ningún juicio de valor contra él. 

Utilidad: Esta técnica es muy útil cuando intuyes que existe contenido de fondo que a tu interlocutor le cuesta expresar por considerar íntimo, personalísimo o secreto.

Schopenhauer escribió una serie de consejos para que salgas victorioso de cualquier discusión. 
 

 Lleva la afirmación de tu adversario más allá de los límites naturales, exagéralos. Mientras más general sea la afirmación de tu oponente, más objeciones podrás hacerle. Si están más restringidas y estrechas sus proposiciones, será más fácil para él o ella defenderlas. 
 

Utiliza diferentes significados de las palabras de tu oponente para refutar su argumento. 

Ignora la proposición de tu oponente, que tenía la intención de referirse a una cosa en particular. Más bien, entiéndela en un sentido diferente, y luego refútalo. Ataca algo distinto a lo que se había afirmado. 

Oculta tu conclusión de tu oponente hasta el final. No dejes que ésta se prevea, procura que el adversario admita las premisas una a una y que en el transcurso del diálogo acepte tus puntos. De lo contrario, impedirá que alcances la meta. 

Utiliza las creencias de tu oponente en su contra. Si tu oponente se niega a aceptar tus premisas, utilízalas en tu beneficio. 

Otro plan es confundir el problema cambiando las palabras de tu oponente o lo que él busca probar. 

7.- Indica tu propuesta y muestra la verdad mientras le haces al oponente muchas preguntas. Al hacer muchas preguntas de amplio alcance a la vez, es posible ocultar lo que deseas y admitirlo. Entonces puedes proponer rápidamente el resultado de las admisiones del oponente. 

8.- Haz que tu oponente se enoje. Una persona enojada es menos capaz de usar el juicio o percibir donde están sus ventajas. 

9.- Utiliza las respuestas de tu oponente para tus preguntas y alcanzar conclusiones diferentes u opuestas. 

10.- Si tu oponente responde a todas tus preguntas negativamente y se niega a conceder ningún punto, pídele que busque contradecir tus premisas. Esto puede confundir al oponente a tal grado que dude hasta dónde estás dispuesto a ceder. 

11.- Si el oponente te otorga la verdad en algunas de tus premisas, no le pidas que acepte tu conclusión. Más tarde, introduce tu conclusión como un hecho establecido. Tu oponente puede llegar a creer que tu conclusión fue admitida. 

12.- Si el argumento gira en torno a las ideas generales sin nombres particulares, utiliza un lenguaje o una metáfora que es favorable en tu proposición. 

13.- Para que tu oponente acepte una proposición, debes darle algo opuesto, una contra-proposición. Si el contraste es evidente, el oponente aceptará tu propuesta para evitar ser paradójico.

 


14.- Trata de impresionar a tu oponente. Si ha respondido a muchas de tus preguntas sin respuestas a favor de tu conclusión, muestra tu conclusión triunfante, incluso si la niega. Si tu oponente es tímido o estúpido, y tú posees una gran cantidad de descaro y una buena voz, el truco puede tener éxito con facilidad. 

15.- Si deseas avanzar en una propuesta que es difícil de probar, déjala de lado por un momento. 
En vez, muestra como si aceptaras la propuesta del oponente, como si quisieras sacar una prueba de ello. El oponente buscará refutara porque pensará que se trata de una especie de truco. Puedes mostrarle al oponente tu triunfo al evidenciar lo absurdo que es en rechazar una proposición verdadera. Ahora tienes la razón de tu lado. Puedes probarlo o mantener la proposición original. 


Cuando tu oponente pone adelante una proposición, resultará incompatible con sus otras declaraciones, creencias, acciones o falta de acción. 

Si tu oponente ha tomado una línea argumental que terminará en tu derrota, no debes permitir que él o ella lo lleve a una conclusión. Interrumpe la disputa, rompe con él por completo, o lleva al oponente por un tema diferente. 

18.- En caso de que tu oponente te desafíe a para producir cualquier objeción en algún momento definitivo de su argumento, y no tienes nada más que decir, trata de hacer que el argumento sea menos específico.

19.- Si tu oponente ha admitido a todas o la mayor parte de tus premisas, no le preguntes directamente que acepte tu conclusión. Más bien saca la conclusión como si fuera muy difícil admitirlo. 

20.- Cuando tu oponente utilice un argumento que es superficial, refuta exponiendo su carácter superficial. Pero es mejor enfrentar al oponente con un contra-argumento que sea igual de superficial, y así disponer de él. Porque es con la victoria que están preocupados, y no con la verdad.

 

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