Buena Vida

Tips para comer orgánico

Los insumos, la mano de obra y la baja demanda hacen que este tipo de productos sean más caros. 

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Por Nidya Márquez
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  • Fresh organic vegetables in wicker basket in the garden

    Fresh organic vegetables in wicker basket in the garden

Casi como un "boom", de un tiempo a esta parte la gente se volcó por opciones más sanas de alimentación. Crece la cantidad de quienes deciden dejar de comer carne, o bien los vegetarianos van un paso más allá y se convierten al veganismo.

Asimismo, entre los que no se animan o no gustan de dejar de consumir productos de origen animal, muchos optan por el consumo de alimentos orgánicos como la alternativa más sana. Y lejos de tratarse de una moda pasajera, más bien parece una real toma de conciencia sobre lo que consumimos.

¿Qué características debe tener un alimento para ser orgánico? 

Si son alimentos de origen vegetal: las plantas no son rociadas con pesticidas y herbicidas tóxicos (químicos sintéticos), solamente está permitido utilizar productos de origen natural (como puede ser las hojas de tabaco, el chile y el ajo) para combatir las pestes y las malas hierbas. Lo más importante es que las semillas no son organismos genéticamente modificados.

Si son alimentos de origen animal: los animales deben estar libres (fuera de jaulas), tener oportunidad de ver el sol, caminar y ser capaces de realizar sus comportamientos naturales, es decir, que son tratados con compasión hasta el final de su vida. Deben además alimentarse de pastos y/o cereales y semillas orgánicas. Asimismo, no se les suministran hormonas de crecimiento ni antibióticos, generalmente se utiliza homeopatía si es necesario.

Los alimentos orgánicos deben estar certificados (tener el sello de aprobación) por algún organismo oficial. Cada país tiene sus organizaciones y su normativa. Las certificadoras visitan a los productores y se aseguran de que sigan las prácticas que señala la ley de orgánicos de cada región.

¿Qué beneficios otorga consumir este tipo de comida?

Lo más importante es que son alimentos limpios, lo que significa que no contienen todos estos elementos tóxicos que dañan al cuerpo. La mayoría de los pesticidas y herbicidas convencionales contienen dos clases de químicos por las cuales debemos preocuparnos:

- Contaminantes orgánicos persistentes (POPs): compuestos de carbono que se acumulan en la grasa del cuerpo y pasan al feto a través del torrente sanguíneo de la madre. Viajan por el agua y el viento y permanecen en el ambiente por décadas. Producen cáncer y dañan los sistemas nervioso, reproductivo e inmunológico de las personas y los animales (como las aves y los peces).

- Químicos endocrino-disruptivos (EDCs): compuestos que alteran el equilibrio hormonal del organismo al interrumpir funciones fisiológicas controladas por las hormonas. Ocasionan deformaciones y genitales ambiguos. Afectan directamente al crecimiento, desarrollo y reproducción del ser humano, poniendo en mayor riesgo a los pequeños.

Estas sustancias tóxicas se van acumulando en el organismo, generan inflamación y atrofian varias funciones biológicas. La mayoría son cancerígenas. Y el problema más grande es que en la actualidad estamos expuestos a ellas no solamente a través de los alimentos sino también de los productos de belleza, de limpieza para el hogar y hasta en los muebles en que nos sentamos. Estamos envenenando al cuerpo continuamente.

"Son alimentos limpios, que no contienen tóxicos que dañan al cuerpo "

¿Por qué suele decirse que tienen más sabor?

Porque son más frescos y naturales, pero en realidad el sabor depende de la variedad de fruta o verdura o producto animal del que se trate. Existen estudios que argumentan que el sabor puede ser el mismo. Sin embargo, en ocasiones, los productos convencionales contienen aditivos, conservadores y colorantes artificiales, que efectivamente disminuyen la calidad y el sabor de los mismos. Otro factor es que algunos alimentos genéticamente manipulados resultan con un sabor distinto debido a esta operación.

¿Por qué son más caros este tipo de productos?

Es verdad que algunos alimentos orgánicos suelen costar más que los alimentos convencionales pero hay razones válidas para ello.

Por eso, cuando veas un producto realmente barato es importante detenerte a pensar: ¿por qué es tan económico? ¿Será posible que contenga ingredientes de mala calidad?, ¿que hayan sido contaminados con pesticidas letales?, ¿o que estén repletos de químicos (como colorantes y conservadores artificiales) dañinos para el organismo?, ¿quizá hayan mantenido a los animales enclaustrados en jaulas sin nunca ver el sol?, no quiere decir que todo lo bueno tiene que ser forzosamente costoso. Sin embargo, cuando la comida te la dan casi regalada o a precios súper bajos quiere decir que hay motivos reales para sospechar. 

Los alimentos que proceden de la agricultura orgánica y otros sistemas de producción sustentable cuidan al medio ambiente, la salud humana y el bienestar de la comunidad de los trabajadores. Y eso tiene un valor justo que se ve reflejado en el precio de la etiqueta. En realidad, consumir alimentos libres de sustancias tóxicas no es un gasto sino una inversión en tu salud y la de tu familia. De cualquier modo, hay acciones que puedes implementar para comer sano sin estirar demasiado tu presupuesto.

Las razones del precio podrían resumirse así:

- Porque los insumos (como las semillas orgánicas que se utilizan para el alimento del ganado) son más caros que los convencionales.

- Porque quizá requieren mayor mano de obra. Muchos productores orgánicos utilizan técnicas artesanales que requieren más trabajadores en lugar de máquinas. Por ejemplo, un huerto orgánico podría requerir más horas hombre para deshierbar, en lugar de rociarlo una sola vez con spray tóxico para matar las hierbas.

- Porque tal vez no hay suficiente demanda de tal producto.

- Porque generalmente la agricultura orgánica se adhiere a prácticas de comercio justo, donde los trabajadores reciben un pago justo por su trabajo.

1. Designa un presupuesto. Define cuánto quieres gastar en alimentos y apégate a tu plan financiero.

2. Planea un menú semanal. Busca inspiración en blogs, revistas y libros de cocina. Así solamente comprarás los ingredientes necesarios y añadirás variedad de nutrimentos a tu dieta.

3. Come de acuerdo a las estaciones. Los productos de temporada, particularmente la fruta y la verdura, son más económicos. Además, tiene sentido estar en ritmo con los ciclos originales de la Naturaleza.

4. Domina el arte de cocinar en tandas. Preparar una comida completa a partir de ingredientes integrales es ideal pero también puede significar mucho trabajo y una tonelada de platos para lavar. La siguiente vez que cocines esa deliciosa salsa de tomate o ese nutritivo caldo de pollo cocina el doble y congela un tanto para otra ocasión.

5. Compra granos enteros, condimentos, frutos secos, nueces, semillas y leguminosas a granel. Casi todos los mercados tienen puestos especializados en esta área, así como los grandes supermercados y algunas tiendas independientes. En lugar de gastar en todo el paquete podrás adquirir el volumen exacto que requieres.

6. Siembra tus hierbas y hojas verdes. Es realmente sencillo en unas macetas. Si tienes espacio podrías comenzar tu huerto urbano o tal vez podrías participar en un proyecto de agricultura comunitaria de tu localidad.

7. Compra directamente del productor. Ya sea en tu mercado local, en la feria orgánica o en tiendas independientes que actúan como un puente directo entre el campesino y los consumidores responsables.

8. Cuando se trate de pollo o pescado, adquiere todo el animal y aprovecha mejor sus partes. En cuanto a huevo, carne y lácteos orgánicos se refiere, se puede reducir la cantidad pero incrementar la calidad. Habla con tu carnicero para aprender sobre algunos cortes que tengan un precio más accesible pero que sean igualmente sabrosos.

9. Benefíciate de utilizar técnicas inteligentes para preservar mejor tus compras. Utiliza envases de cristal para mantener los alimentos frescos. Seca tus propias hierbas. Prepara tus conservas. Aprende qué va dentro del refrigerador y qué se conserva mejor en la alacena. ¡Y sácale ventaja a tu congelador!

10. Aprovecha las rebajas para obtener productos básicos como aceite de olivo o para crear reservas de tus favoritos. Verifica siempre las fechas de caducidad.


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