Buena Vida

No espero flores de nadie; soy mi propio jardín

Y lo riego día a día, con la esperanza de pronto ver la primavera. 

Ana Izábal
Por Ana Izábal
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Y uno aprende...así lo dijo Jorge Luis Borges, en ese poema que desgarra hasta lo más profundo y que luego cura con las palabras más dulces. Mi favorito, jamás olvidaré esas líneas que me enseñaron que, aunque no lo parezca, las cosas pasan y en efecto, un aprende. 

Es hermoso dejar las cosas ir, aprender a moverse con el ritmo natural de la vida, con firmeza, pero sin desespero, con los ojos bien clavados en ese lugar al que se quiere llegar, con la convicción de saber que uno puede lograr las cosas que se propone, con o sin ayuda, acompañada o sola. 

Toda mujer debería cultivar su propio jardín y renunciar de una vez por todas a la espera de lo incierto. 

Necesitamos adornar nuestra propia alma, así como lo dijo Borges, porque no se puede avanzar cuando se está amarrado a las personas, a los lugares, a las rutinas. SE NECESITA AVANZAR, cortar todo de tajo, mirar hacía el futuro y correr en su búsqueda sin mirar atrás. 

Y cuando las primeras flores broten, será la primavera más preciosa. Te darás cuenta de que no hay nada más poderoso que el amor que sientes por ti misma, que la fortaleza está en tus puños, esos con los que sales todos los días a defender tu lugar en esta vida. 

No te quedes estacionada, rompe las cadenas que te atan a las cosas que te impiden extender las alas, y una vez que lo logres, comprenderás la maravilla de vivir en paz contigo misma. 

No esperes flores de nadie, se tu propio jardín; cultívalo, cuídalo, trátalo con respeto y con cariño; se paciente siempre y una vez que los brotes se hayan transformado en rosas, no dudes en ofrecerlas al mundo, sin temor a que un día puedas espinarte. 

 

 

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