Buena Vida

Niños mimados, adultos mediocres: sicólogos

La nueva "enfermedad" de los madres modernas: 'Hiperpaternidad'

Jasiel Armenta
Por Jasiel Armenta

Ser madre es uno de los anhelos de la mayoría de nosotras, darle vida a un ser humano al que puedes dar todo tu amor y al mismo tiempo criar y educar de la manera en la que no lo hicieron contigo, es parte de este sueño.

Sigue leyendo: Enséñale estos 7 hábitos a tu hija y tendrá éxito

 

 

Pero no querer que tu hijo pase por las mismas cosas que tú, no dejándolo que se desenvuelva por sí mismo en los distintos ámbitos en los que interactúa y terminar por solucionarle sus problemas por más pequeños que parezcan, intentando que no se "frustre" y sea un niño feliz.

Sigue leyendo: Las hijas de madres estrictas son exitosas

Sin embargo, al no querer seguir repitiendo patrones y no cometer los "errores" que hicieron con nuestra educación y crianza, se puede convertir en una decisión negativa según los expertos.

 

 

Estas actitudes corresponden a un modelo de crianza que se está volviendo común y que los psicólogos definen como "Hiperpaternidad". Se basa en estar atento a cada minuto de la vida de tus hijos. 

"Los hiperpadres buscan anticipar cada movimiento y atienden cada deseo de su progenie", señalala periodista Eva Millet, especializada en educación y escritora del libro Hiperpaternidad: del modelo "mueble" al modelo "altar". Existen niños que, al caerse, no se levantan: esperan esa mano siempre atenta que tirará de ellos. 

 

 

En este sentido, la autora, alerta que más temprano que tarde, la hiperpaternidad presenta consecuencias negativas, tanto en padres como en hijos, esto es lo que dice: 

"Es un modelo insostenible. En general implica agendas frenéticas y muchas exigencias a nivel académico y social. Lo es para los padres, pero en especial para las madres, porque suelen ser ellas las que cargan con el peso: los llevan de una actividad a otra, hablan con frecuencia con sus maestros  y, si fuera necesario, llegan al enfrentamiento, supervisan sus deberes y, a menudo, los hacen con ellos".

Por otra parte, Julio César Alvárez, miembro del equipo de Valenda Psicólogos, refiere que la relación entre padres e hijos ha ido cambiando; antes la descendencia cumplía principalmente una misión de ayuda, como carga de trabajo, o como seguro para cuando los progenitores se hacían mayores.

Sigue leyendo: Las madres trabajadores destruyen vidas: sus hijos

 

 

El experto agrega que de los padres actuales  tienen la idea básica de que todo gira en torno sus hijos, como si esos niños fueran una extensión de ellos mismos. 

"Si el niño no consigue algo, no es un triunfador, no sabe de todo, es como si el padre no lo consiguiera o no lo estuviera haciendo bien", explica.

De acuerdo con el especialista en Psicología Clínica y Psicopatología, la hiperpaternidad provoca principalmente dos cosas.

 

 

La primera, el niño explora muy poco por sí mismo, es cada vez menos independiente, necesita confirmar cada acción con sus padres y desarrolla un mal manejo de la frustración debido a que todo se le justifica.

En segunda, pone de manifiesto que estos menores desarrollan tareas continuamente incluso realizando más horas que un trabajador, y no saben gestionar el aburrimiento, sentimiento muy necesario para potenciar la creatividad. Además, un detalle muy importante que subraya Julio César es que los niños deberían de tener tardes libres.

Sigue leyendo: Por qué soy madre a los 40 y no a los 25

 

 

Alfonso Aguiló autor del libro Educar el carácter, explica que.

“Tener buen carácter no significa estar todos cortados por el mismo patrón. Pero estoy seguro que casi todos nos pondríamos de acuerdo en que ser honrado, trabajador, generoso, justo, leal, empático, valiente, austero, recio y organizado son buenas cualidades”. 

 
 

 

El profesor confirma que tenemos ahora a generaciones de niños blanditos y no se escandaliza:

“Son ciclos normales del desarrollo de una sociedad. Cuando una familia quiere que sus hijos no pasen las dificultades por las que sí pasaron ellos la sociedad se vuelve más cómoda, blanda, menos esforzada. Pasa también con los países”.

Sigue leyendo: Harvard sale en defensa de las mamás "luchonas"

 

 

Según Aguiló, la educación del carácter no tiene que ver con el dinero y sí con el capital cultural de las familias, con el modo de transmitir cómo afrontar la vida: 

“He conocido a madres que limpiaban escaleras para que sus hijos llevaran unas zapatillas de marca y a gente de dinero que también los mimaba mucho”.

 

 

Ahora si quieres un hijo sano mentalmente, fuerte y capaz de poder tomar decisiones importantes, darle cara a los problemas y salir triunfador en su vida, recuerda que, nunca es tarde para reivindicarte y tomar las riendas de la educación de nuestros niños.

 

Te podría interesar:


Sigue a SoyCarmín en
y en

Comentarios