Buena Vida

¡Mujeres con autismo, sin barreras!

Trabajan, estudian, tienen hijos... lee sus increíbles historias

Soy Carmin
Por Soy Carmin
  • Autismo    (Foto: Afrontandoelautismoconsensibilidad.com)

    Autismo (Foto: Afrontandoelautismoconsensibilidad.com)

Estas mujeres fueron diagnosticadas de adultas con un tipo de autismo de alto funcionamiento.

Llevan una vida como el resto de las mujeres, trabajan, estudian, tienen hijos o viven en pareja y, a su vez, dedican parte de su tiempo a concientizar por lo que están pasando y a impulsar una educación y sociedad más inclusiva.

Es el caso de Radha que tiene 43 años, se crió en la zona norte del Gran Buenos Aires. Es profesora de yoga y fanática de la meditación. El año pasado dio libre el Ciclo Básico Común de la UBA y tiene pensado empezar una carrera en Educación.

Jethzabet, chilena de 38 años, se ocupa principalmente de la administración y la contabilidad de su propio negocio de comidas. Vive con su hija de 8 años y su mamá.

Yeimy tiene 23 años, cursa en México cuarto año de sicología, está a punto de casarse y espera su primer bebé.

Sin importar su estado, están atentas a sus vínculos de quienes tienen más cerca, valoran su autonomía y no pierden sus objetivos. Las tres presentan síndrome de Asperger y fueron diagnosticadas siendo adultas, después de muchas vueltas y tiempo de búsqueda, y por cosas del destino coincidieron por Internet en el que platican de todos los temas posibles.

El síndrome de Asperger, todavía poco conocido y difundido, se presenta en personas con una inteligencia promedio o superior a la media y es uno de los trastornos del espectro autista (TEA) o condiciones del espectro autista (CEA). También es llamado autismo de alto funcionamiento o sin discapacidad intelectual.

“Por un lado, se creía que las mujeres que eran tratadas por TEA tenían una discapacidad intelectual asociada. Y específicamente en cuanto al Asperger, al presentar síntomas diferentes entre ambos sexos, muchas veces no era detectado o era subdiagnósticado”, explican la fonaudiologa Romina Dascoli y las sicólogas Cynthia D'Agostino y Lucila Echenique, quienes armaron y coordinan el grupo Mujeres Tea, una red virtual que nuclea a familiares y pacientes con trastornos del espectro autista.

 

¿Conoces a alguna persona con autismo?

 

En la charla con Entremujeres, Radha, una morocha con ojos verdes y rasgos únicos, cuenta en primera persona esas sensaciones. Ella comenta que sus habilidades pasaron inadvertidas cuando pequeña, aprendió a leer y a escribir sin ayuda, a los cuatro años. A los seis decidió ser vegatariana por su propio gusto, y al entrar a la primaria armó su propio aprendizaje al darse cuenta que el modelo convencional no era para ella. Y le aplicaban los exámenes sola.

Fui desarrollando estrategias para salir adelante. Llegaba al mismo resultado, pero por otras vías”

En la adolescencia profundizó su lado espiritual y vivió durante cinco años como monje en una comunidad Hare Krisha de Curitiva, Brasil.

Era una vida muy ordenada, muy disciplinada. Sentía que eso me hacía muy bien”,

Agrega. Después de eso entró a la carrera de educación física.

“Me pasó, igual que en la escuela primaria, que no me costaban los contenidos, pero no llegaba a entender cómo estaban planteados. El nivel era muy exigente y si daba las materias libres, me iba muy bien”, relata.

 Además, “iba a terapia. Veía que tenía resueltas un montón de cosas de mi vida, pero que había otro punto en que no era lo que necesitaba, que lo que me sucedía pasaba por otro lado”. La profesora de anatomía la puso en contacto con un grupo de neurólogos que estaban por dar un simposio en el Hospital Materno Infantil de San Isidro. Le hicieron todos los estudios y confirmaron que su problema era Asperger.

“Para decírmelo se reunió el equipo completo de médicos y una enfermera. Parecía una catástrofe. Creo que esa reacción fue porque todavía no se hablaba de autismo en mayores y no sabían cómo tratarlo”, continúa. Lo que siguió fue la búsqueda de estrategias para simplificar su día a día.

“Por ejemplo, tengo que tratar de no estar mucho tiempo en la calle o si tengo que ir de un lugar al otro, ir por el camino más tranquilo”. Otro de los recursos que implementó es no recibir más información de la que necesita y, si está haciendo varias cosas a la vez, no interactuar con otras personas. “Es que si estoy concentrada y me dicen algo, se desarma todo mi esquema”, completa. 

Niña con autismo   (Foto: Zetaestaticos.com)

 

Jethzabet, vía Skype, comenta que después de tener la certeza del Asperger reordenó su rutina y la de su hija.

“Tengo fórmulas para todo”, confiesa. Una de ellas es para engañar a su memoria de corto plazo, una de las trabas que la persigue. “Cuando recibo en mi trabajo un billete, anoto el número en una lista y, si me olvido que lo recibí, me fijo en esa lista”, resume.

Otra de las cosas que hace es delegar en su madre, la atención a sus clientes o proveedores y el trato con los empleados. “Sucede que cuando estoy nerviosa no controlo mi forma de hablar. Puedo llegar a ser humillante y a generar un problema”, admite.

“Es difícil ayudar a alguien a organizarse sin avasallarlo. Porque muchas veces se rompen los límites. Cada una tiene un orden diferente en su cabeza. Ella trata de defender el suyo, por decirlo de alguna manera, y eso me confunde más”.

Para que la relación madre e hija no cause conflictos cada una mantiene su llugar y tratan de no invadir los espacios de la otra, ademáqs que el Asperger pasó a monopolizar sus charlas. “Me cuesta hablar de lo que no manejo. Cuando no es mi tema me quedo callada y no digo nada. De las teleseries no sé nada. De la vida social no sé nada. Y entonces hablo del Asperger, que es lo que conozco. Antes de mi diagnóstico, mi interés estaba focalizado en la matemática, pero no podía hablarlo con nadie. Así que 'salir del closet' con mi TEA, me dio esta posibilidad”, detalla.

La motivación es doble.

Aparte de saciar mis ganas de hablar, tengo la satisfacción de ayudar a los demás”.

Jethzabeth ayuda a madres y profesionales y también ha disertado en charlas y congresos.

Niña autista se reserva    (Foto: Mundoesotericoparanormal.com)

 

Por su parte, Yeimy comenta: “Hace tiempo que dejé de enfocarme en lo que no podía hacer, para pensar en lo que sí podía y ahí es donde trabajo constantemente. Por eso, me cuesta bastante reconocer la limitaciones relacionadas con el Asperger”.

A ella le detectaron su autismo de alto funcionamiento cuando comenzó la facultad. “A partir de ese momento comencé a construir mi autoestima. A admitir que no estaba loca ni estaba mal, si no que tenía una forma distinta de ver el mundo, la mía. En fin, a aceptarme y a vivir”, sintetiza.

Antes, fue tratada por Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC) o por problemas de conducta y su ansiedad o problemas para relacionarse no desaparecían.

Como parte de esta nueva forma de ver el mundo y de saber lo que le pasaba, desarrolló un método de enseñanza para la inclusión de personas con síndrome de Asperger en la Universidad y que deja de lado los estereotipos. Lo presentó en la facultad donde estudia y su sueño es que sirva para incluir a quienes están englobados en TEA. 

En sus charlas sobre el tema, para profesionales o familiares, suele repetir la siguiente frase: "que tus expectativas no estén basadas en un régimen humano, si no en uno más amplio". Una idea que aprendió a poner en práctica en su vida y que para otros también puede ser valiosa.

 

¿Te parecen ejemplo estas mujeres?

 

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