Buena Vida

'Mi hijo no quiere estudiar'

Herramientas para padres en tiempo de exámenes

Norma Portillo
Por Norma Portillo
  • Ayudando a la niña a estudiar   (Foto: Nosgustainternet.com)

    Ayudando a la niña a estudiar (Foto: Nosgustainternet.com)

Los jóvenes de ahora se reservan el derecho de admisión del conocimiento, se entregan a los aparatos electrónicos, teléfonos o simplemente a dormir, todo menos a nada que tenga que ver con las tareas escolares.


Hoy los hijos disponen de mucha menos energía para las tareas de la que deberían. Al mismo tiempo, el umbral de frustración es mucho más bajo del esperable. Este es la capacidad de soportar que las cosas no salgan como esperamos. Tener un techo más alto, permite una mayor capacidad de intentar una y otra vez sin sentir que el mundo cae sobre nuestras cabezas.


En ocasiones los padres gastan más energía en lo que esperan de las notas de los chicos en vez de enfocarse a tratar de entender los motivos que llevan a sus hijos a estar de la manera en la que se encuentran.

Leyendo con la hija   (Foto: San-pablo.com.ar)


La voracidad de los padres provoca la inapetencia de los hijos. Si ponen demasiadas expectativas, a veces sucede lo contrario a lo que esperan. Por lo que te dejamos algunas herramientas que como padres se pueden obtener para ayudar a los hijos a realizar sus tareas escolares:

Capacidad de autonomía: cuanto más pequeños son, mayor valor y peso tiene la palabra de los padres alentando o desalentando su accionar. Si es antes mejor pero también “más vale tarde que nunca”. Debemos ayudar a que, cuando sea posible, ganen en responsabilidad y capacidad de gestión.

El desafío está en acompañar sin avasallar.Son ellos los que tiene que estudiar, no podemos ser muletas, podemos y debemos ser torres de control del aeropuerto, despegan y allí estamos si lo necesitan. Gestionemos profesores de apoyo, tutores que los ayuden a organizarse, nosotros mismos si el vínculo y nuestro saber lo permite, ayudarlos con alguna tarea.

 No podemos ni debemos hacer por ellos, ponernos en su silla y que, como a menudo pasa, los padres estudian mientras los hijos de manera pasiva recepcionan lo que les damos. El viejo proverbio oriental lo dice claro

No les demos el pescado, enseñémosle el arte de pescar”.

 

Niña dormida    (Foto: Cdn.elimpulsivo.com)


Capacidad de organizarse: Construir junto a ellos herramientas que les provean de un esqueleto del que carecen para administrar su tiempo. Suelen los jóvenes subestimar y no ponderar la cantidad de horas que les demandará preparar las tareas para el estudio.

“Ahorita  lo hago”, dicen. Y sólo hacen lo que un instante permite, nada, o casi nada. De inicio servirá ser controlados por nosotros. Obviamente, el resto depende de ellos.

En el campo    (Foto: Creartecoaching.com)



Que las medidas que implementamos sean consecuencias de sus actos y no penitencias ni sanciones: Si no estudian porque pasan horas y horas frente a los monitores, son ellos los que se privarán porque le dieron demasiado tiempo de uso durante el año. Nosotros como adultos sólo administramos lo que ellos no pueden (de igual manera que cuando eran chicos les sacábamos las bolsas de golosinas para que no se empachen).

En relación a las salidas en épocas de examen, aplicaremos el mismo criterio. Tendrán recreación dentro y fuera de casa a conciencia de lo que pueden en función de las exigencias postergadas durante todo el año. 

Las vacaciones son descanso de lo trabajado, no adelanto de lo por hacer, y comienzan cuando se finaliza el deber pendiente, esto es, las materias por rendir. No como castigo, insisto, sino como consecuencia. Si estamos convencidos de esto podremos sostener los límites, sin culpa y sin una tensión y confrontación extrema con nuestros hijos.

Recuerda: la relación padres-hijos es asimétrica, no somos amigos, no somos pares, somos padres, ni más, ni menos.

Estudiando con mamá   (Foto: Euroresidentes.com)



Moderar y regular la presión: Muchas veces la exigencia materno/paterna se convierte en un boomerang complicado de manejar para los chicos. Tenemos que estar, dándoles aire, sin que hiperventilen. El equilibrio es la clave. Nos necesitan de referencia.

Una muchachita de 16 años hasta hace muy poco en “estado de rebeldía” decía en el consultorio, en una entrevista con su madre presente: “A mí me hace bien que me recuerdes que tengo que estudiar, aunque me enoje contigo”. Toda una confesión.

Tenemos la tarea de ser los capitanes hasta tanto ellos puedan tomar el timón de sus vidas. El capitán no hace todo: distribuye tareas, funciones y delega, el difícil arte de delegar. Dejemos que encuentren sus límites en el marco de lo “no riesgoso”: es preferible que tengan chichones de pequeños, y no fracturas expuestas de grandes.

Si nos corremos desde la impotencia, la sensación de nuestros hijos es la de un barco a la deriva, y ellos son, justamente, la nave sin dirección.Tengamos en cuenta que el colegio organiza la vida de los niños, soltar el colegio para un adolescente es caminar en una habitación desconocida a oscuras. 

Por eso la finalización de la secundaria es punto de inflexión en el fenómeno de lo NINI. Nos necesitan, aunque disimulen, no tengamos la menor de las dudas. .

*Alejandro Schujman es sicólogo especializado en familias. Autor de Generación Ni-Ni y coautor de Padres a la obra.

 

¿Tu hijo te hace berrinche cuando estudia?

 

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