Buena Vida

Memorias de una divorciada

Divorciarse no es equivocarse, como no lo fue haberse casado tampoco 

Soy Carmin
Por Soy Carmin
  • Una mujer divorciada no debe ser criticada.

    Una mujer divorciada no debe ser criticada.

Dejemos el tabú sobre el divorcio a un lado y aprendamos a hablar abiertamente sobre el tema sin vergüenza alguna, porque así debería ser. 

Una persona jamás debería sentirse avergonzada de decir que es divorciada. Al contrario, ahora pienso que más bien es como una especie de sinónimo de ser valiente, de haber tenido -en mi caso – los ovarios para haber dicho “¡hasta aquí!” (lo mismo que estar casado claro está, ambas definiciones requieren de altas, altísimas dosis de coraje). Por lo tanto, ambas deberían ser celebradas con el mismo ímpetu. Por que si nos casamos para ser felices para toda la vida, pues si hemos tomado la decisión de divorciarnos será por la misma razón, ¿o no? 

Divorciarse no es equivocarse, como no lo fue haberse casado tampoco. Pero que no haya temor en decir que estas separada o divorciada.

A mi parecer creo que es algo de lo que hay que sentirse orgulloso, señores. Creo que por esto, en vez de un anillo, nos merecemos un cetro o una corona, ¿no lo creen?

No sé porque todo el mundo tiene miedo de estar “equivocado”, incluida yo. La vida nos obliga a “equivocarnos” muchas veces con el único propósito de enseñarnos lecciones que no hubiéramos aprendido de ninguna otra manera, y esta es la afirmación con la que estoy teniendo infinitas discusiones últimamente.

¡Díganmelo a mí! Me casé con 24 años con un hombre que en el momento aseguraba estar totalmente enamorado, y así lo demostraba, pero siempre mi instinto me decía que esa relación no iba a ser eterna, ni siquiera fue lo que se puede decir “duradera”. 

Estuve casada por un año y medio, tiempo que pasé más amargada que nunca, y entre medio, pasamos entre abrazos y peleas.

 

 

Mucha gente le tiene miedo el hecho de admitir que no están más en una relación sentimental con alguien.

Al principio de mi separación era como un secreto a voces el hecho que yo había “dejado” a mi esposo (siempre sentí tan raro usar ese termino, creo que le quedaba demasiado grande), y había como una especie de incertidumbre entre las personas de mi alrededor que constantemente me preguntaban, una y otra y otra vez “¿y tu esposo? ¿anda contigo? ¿lo dejaste? ¡qué mal!” ¿MAL? 

Mal fue no haberme ido antes de que mi autoestima cayera hasta el subsuelo y entrara en una completa depresión por la soledad que sentía de estar precisamente con ¡ÉL! ¡Eso es lo que está MAL!

 

Aunque fue increíblemente doloroso decidir que ya no íbamos a seguir juntos, y después de una pila de lágrimas, aún más de las que ya había llorado antes de terminar, me estoy empezando a dar cuenta queesa “EQUIVOCACIÓN” que cometí de casarme con él tan precipitadamente y ahora estar divorciada, me ha dejado quizá las enseñanzas más importantes que he tenido en mi vida entera, tanto sobre mí misma, sobre el matrimonio, sobre el destino y sus vueltas locas y sobre los hombres y sus sentimientos a veces totalmente inaccesibles e incomprensibles (sin ningún ánimo de ser o sonar despectiva con ustedes, señores). 

Creo que ahora soy -sin ánimos de presumir- mucho más sabia que muchas, aunque mucho menos que otras; mucho más fuerte, aunque eso no implique que no llore nunca (al contrario, pienso que las lágrimas son pequeños trofeos de fortaleza que van formando nuestro carácter) y sobre todo, mucho más poderosa como mujer, 

Por que sé que soy capaz de poner un alto a las cosas que no me ayudan a crecer, aunque eso implique destrozar un poco -o mucho- mi propio corazón, vaciar la que fue mi primera casa con esa persona, meter 3 años enteros de mi vida en solo dos maletas, renunciar a todos los infinitos sueños que tenía de familia y hogar con él, mudarme de país una vez más y volver a mis raíces. Creo que eso en realidad me hace sabia, fuerte y poderosa. Y si los demás no lo creen así, cada quien lo ve como quiere.

Yo ahora veo el divorcio con otros ojos. Creo que es necesario ir quitando ese velo negativo de la palabra y el concepto, y asimilar, que como todo, también hay un lado positivo que es hasta más extenso.

Tenemos que dejar de pensar que nos divorciamos “porque ya no me quería” o “porque no visualizaba un futuro conmigo” y mejor pensar que hemos decidido divorciarnos porque “me merezco lo mejor” o por que “valgo mucho más de lo que estoy siendo valorada” o por que “lo mejor es lo que viene”. 

Por que, no me cabe la menor duda, que en realidad LO MEJOR ES LO QUE VIENE.

Y que nos merecemos un auto aplauso por haber sido tan valientes de haber sabido “tirar la toalla (sucia)” en el momento que nos dimos cuenta de que merecemos más de todo y mejor de todo.

 

CON INFORMACIÓN DE: upsocl.com 


Sigue a SoyCarmín en
y en

Comentarios