Buena Vida

La ingenuidad es parte de los pequeños

Aurelia de Jesús Beltrán, sicóloga, argumenta por qué es parte esencial en la vida de todo niño

Manuel Camacho
Por Manuel Camacho
  • La ingenuidad no es mala.

    La ingenuidad no es mala.

“¡Qué ingenuo!”, “los niños no tienen malicia”, “para ser feliz hay que ser como los niños”, hasta la maravillosa frase de Jesús: “Dejen que los niños vengan a mí, porque de ellos es el reino de los cielos”.

Estas son algunas de las frases que alguna vez hemos escuchado por parte de algunas personas, argumenta la sicóloga Aurelia de Jesús Beltrán Olguín, quien, desde su punto de vista y después de conversar con un colega, coincide con el término de  que ingenuidad en el niño indica la falta de malicia y experiencia.  

Detectando. 
“Para detectar la ingenuidad en los niños, considero que por naturaleza lo son, tomando como referencia el concepto inicial, y es a través del tiempo y de acuerdo a la edad que el niño va adquiriendo las habilidades y destrezas que le permitirán un desarrollo normal, de acuerdo a su edad, al entorno familiar y social”, dijo.

“Considero que estos factores son elementales para que los niños y las niñas de la primera infancia (0-6 años) adquieran su autonomía y un desarrollo sano, en el área sicomotriz, cognitiva, social y, por supuesto,  en la emocional. Y se detecta en la convivencia diaria con ellos”.

No es problema.  
Ser ingenuo no es un problema, sino más bien una parte del desarrollo de los niños y las niñas, ya que ellos aprenden explorando, probando y haciendo. Ingenuidad de niño.

“Los niños que se desarrollan en condiciones normales tienen un alto nivel de potencialidad en el campo mencionado. La naturaleza de ellos es de exploradores. Recuerdo una frase de Juan Aguilar que dice: ‘Todos somos científicos cuando somos niños, pero al crecer, sólo algunos conservan un poco de esa curiosidad que es la madre de la ciencia’”, expresó.

“Las personas se dan cuenta en la convivencia diaria con los niños y las niñas de los diversos comportamientos de ellos. Te comparto una experiencia de una  niña de aproximadamente 3 años que le dice a su papá: ‘Papito, ¿tú me quieres mucho?’. El papá le responde: ‘Sí, hija, claro que te quiero mucho’. La niña le responde: ‘Entonces ¿me puedes comprar una Barbie?’.

Ahora te pregunto, si tienes hijos, sobrinos o convives con niños pequeños, seguro alguna vez has identificado durante la conversación  la ingenuidad de ellos. La manifiestan con tanta naturalidad que algunas veces nos causa gracia o alegría el hecho de cómo se las ingenian para conseguir lo que a ellos les gusta”.  

Mensaje a los papás.  
Por último, agregó un consejo para los papás, invitándolos a que amen a sus hijos y estén por siempre al pendiente de ellos, porque si no lo están, otros tomarán su lugar y no siempre con buenas intenciones.


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