Buena Vida

¡La fórmula de la felicidad!

Son tres cosas las que determinan el nivel de felicidad de una persona.

Gisselle Acevedo
Por Gisselle Acevedo

Por naturaleza el humano vive en la búsqueda constante de la felicidad, sin importar que no la identifique cuando le pasa de largo.

Pongámosle fin a esto. En principio de cuentas, identifiquémos qué es la verdadera felicidad. Desde los albores de la historia, el concepto de felicidad ha sido estudiado por psicólogos, economistas y filósofos. Solo que hoy en día no se formulan teorías acerca del tema, se hacen encuestas para obtener resultados más cercanos a la realidad.

"La felicidad se alcanza cuando lo que uno piensa, lo que uno dice y lo que uno hace están en armonía"

La Universidad de Chicago tiene investigaciones sobre el tema, pero en general las encuestas dicen que las personas liberales son más infelices que las conservadoras.

Por otra parte, los expertos han llegado a concluir que son tres cosas las que determinan el nivel de felicidad de una persona:

Los génes, en un 48 por ciento

Los eventos como ser aceptado en una universidad, cambiar de ciudad, casarse o conseguir el trabajo de los sueños, influyen en un 40 por ciento. Pero esta es una felicidad transitoria.

¿Y el 12 por ciento restante? Tal parece que depende de valores como la espiritualidad, la familia, los amigos y el trabajo. Lo único seguro es que este porcentaje sí está bajo el control de cada una de nosotras. 

 

¿Eres feliz?

 

Los primeros puntos tienden a no poderse controlar. La cuestión de los genes se puede determinar a través de la familia. Si alguno de los papás es depresivo, los hijos serán depresivos también. Si uno crece en un ambiente feliz, seguramente heredará la capacidad de serlo. Lo de los eventos que nos suceden a lo largo de la existencia también está comprobado, pero la felicidad de casarse dura un rato, lo mismo que la de ser aceptado en una buena universidad. Lo del trabajo es lo intrigante. Dentro de nuestros valores poca gente se cuestiona si ama o no su trabajo. Mucha gente trabaja para vivir y le importa más el sueldo que otra cosa, y muchas veces detesta lo que hace. 

Para resumir, seamos lo suficientemente inteligentes para que el 12 por ciento de felicidad que sí podemos controlar, la disfrutemos y busquémos todos los días desde que amanece hasta que vemos el último rayo de sol. 

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