Buena Vida

Esto pasa cuando dejas ir a quien no te necesita

Aprende a decir adiós a quien no tiene intenciones de quedarse...

Grecia Meza
Por Grecia Meza
  • Foto:boatpeopleboutique.com

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La mayoría del tiempo nos creemos muy indispensables en las vidas de los demás, y eso está muy mal. Pensar de esa manera sólo nos trae decepciones, esperamos que los otros hagan lo que nosotros estamos dispuestos a hacer por ellos. La vida no funciona de esa manera. Hay ocasiones en las que ciertas personas aparecen en tu vida de una forma casi puntual, e incluso hasta conveniente para las necesidades que se les ofrecen en ese momento. Después se van.

Pudo haber sucedido que esa persona ha dejado de necesitarte como cuando te buscaba constantemente; o tal vez se dio cuenta que ya no le hace falta lo que anteriormente le dabas, y de igual manera llegó a la conclusión de que no tiene nada más que darte.

1. Aprendes a aceptar las cosas como son.

Cuando se tiene la cabeza fría ante la situación, aprender a ser subjetiva para poder darle el derecho a la otra persona de tomar las decisiones que en ese momento le hagan más felices. Independientemente de lo que sientas, aceptas las decisiones que ha tomado, y entiendes que está en su derecho de eliminarte de su vida si así lo ve necesario. 

 

2. Reconoces tus puntos fuertes.

Me queda claro que todos actuamos diferente, y por ello, todos demostramos nuestros sentimientos como mejor nos sentamos, tal vez esa persona quería escuchar que dijeras “te quiero”, pero tú siempre fuiste más de las personas que demuestran su cariño con cuidados y atenciones que con palabras, por poner un ejemplo. Esto te ayudará a reconocer tus puntos fuertes y tus debilidades para ofrecer cariño, pero sobre todo para dejarte en claro que no hay un culpable directo en este quiebre de relación.

 

3. No culpas a nadie

Normalmente cometemos el error de idealizar a las personas con el afán de sentirnos seguros en la relación, pero ya basta de pensar así. La verdad es que no es sano, y esto puede ser causa de molestia o desagrado extremo e irracional. Nadie merece sentirse menos por no ser lo que otro esperaba, esto lo tienes claro en tu cabeza, pues sabes cuáles son tus fortalezas para dar afecto y cariño.

 

4. Cambias de hábitos

No es que la soledad te este volviendo loca pero, aprendes nuevas cosas, nuevos pasatiempos y te sientes lista mucho más rápido que antes para volver a interactuar con la gente. Estudios demuestran que hacer algo nuevo en la rutina diaria es una de las mejores formas para terminar con viejos hábitos y reemplazarlos por nuevos. 

 

5. No te da miedo expresar tus sentimientos

No es justo guardar una ruptura cuando la otra persona de alguna manera te está haciendo daño al no apreciar lo que tú le das. Por eso aprendes a hablar con la gente a la que sí le tienes suficiente confianza y no busca acelerar tu proceso de aceptación. Al final terminas pensando menos en quien ya no te necesita y más en las personas que te rodean están felices de hacerse llamar tus amigos :)

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