Buena Vida

Ese momento inesperado puede ser inolvidable

El amor de tu vida puede surgir en cualquier lugar

Norma Portillo
Por Norma Portillo
  • Diversión   (Foto: Meetlo.com)

    Diversión (Foto: Meetlo.com)

Para conocer al amor de tu vida cualquier lugar es bueno. Un fin de semana, después de haberme reunido con mis compañeras de trabajo, me invitaron a tomarnos unos tragos a un pequeño bar de la ciudad. Estábamos terminando de comer y ellas quisieron alargar la diversión. Yo, la verdad no quería salir de casa, pues quería descansar y no quería arreglarme. Mis amigas insistieron que las acompañara, cedí ante sus ruegos con la condición de que no me cambiaría de ropa.

Llegamos al lugar, escogimos una mesa cerca de la pista de baile porque la música invitaba a ello. Todas mis amigas tardaron más en sentarse que en salir a moverse al ritmo de las exitantes melodías. Lo que ocasionó que otra compañera y yo nos quedáramos solas en la mesa.

De pronto un mesero se presentó con una bebidas para mi, de parte de un caballero que se encontraba en el lugar. Como es lógico las devolví, ya que no conocía a la persona que las mandaba y pensé que se habían equivocado, pues yo, en esos momentos era la chava más fachosa que se encontraba en el lugar, no me había bañado, traía un pantalón sucio, una camiseta vieja y roída, tenis viejos y mi cabello largo lucía en un molote hecho a la “despreocupé”.

Al poco tiempo, el mesero regresó diciendo que estaba correcto, las bebidas eran para mí.

Al pasar la noche, la persona que me mandó las bebidas y su amigo se acercaron a nuestra mesa. Empezamos a platicar y a conocernos. Al despedirnos quedamos de vernos al día siguiente.

Supuse que el reencuentro no se daría y que sólo quedaría en una invitación del momento, como ocurre frecuentemente en esos lugares. Sin embargo, no sucedió así, se presento en el lugar que habíamos quedado, llegó muy puntualmente, al verlo supe que sería el amor de mi vida.

Nuestro romance duró tres años, él ya murió, sin embargo, sigo enamorada de él.

 

¿Y tú irías a un bar sin arreglarte?

 


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