Buena Vida

¡El dolor me enseñó a ayudar!

Mercedes, víctima de endometriosis no sabía lo que le esperaba

Soy Carmin
Por Soy Carmin
  • Mercedes con sus hijas   (Foto: Blog.ivi-fertilidad.com)

    Mercedes con sus hijas (Foto: Blog.ivi-fertilidad.com)

Cuando estaba adolescente le escuche a una persona decir: “Las niñas que se desarrollan muy temprano, tendrán problemas ginecológicos después”. Tomaba nota ya que recordaba que a los nueve años junto con mi “Barbie” le dimos el recibimiento a mi primera menstruación, y mi pobre madre dijo… ¡Yo no quería todavía!

Al pasar los años ya la profecía se empezaba a cumplir, cada vez los cólicos eran más insoportables. Lo que debía ser un proceso normal era para mi un amargo sufrimiento y padecimiento de cama. Jamás sospechamos que esta situación fuese el inicio de una larga y dolorosa experiencia; es normal tener cólicos, es parte íntegra de este proceso: después se te pasará, a todas les pasa, me decían muchas personas.

Pasaban los meses y entre dolor y sufrimiento, yo solo esperaba que llegara el día cuando al casarme, ese sacramento también me regalara la tranquilidad de estar alejada del dolor y ser por fin madre, pero no fue así. Todo comenzó cuando al ya tener 3 años de casada no llegaba el tan anhelado embarazo. Buscamos ayuda profesional y por el historial que presentaba más el deseo inmenso que teníamos del embarazo, me realizaron una laparoscopía, que es una técnica que permite la visión de la cavidad pélvica-abdominal con la ayuda de una lente óptica.

Mercedes con su familia   (Foto: Aenpa.com)

 

Y… ¡Sorpresa! A los 26 años  ya aparecía en mi vida la palabra “Endometriosis”, la cual ahora -estoy completamente segura- estuvo conmigo desde los nueve años.

Mi cerebro registró ese nombre como el culpable de no salir embarazada. Tenía un gran quiste por lo que el médico tomó la decisión de operarme en seguida. Fue mucho el nerviosismo pero mi esposo y yo nos decíamos: “Es lo mejor y así vendrá nuestro bebé”. Mi preocupación se fue y mis energías se enfocaron hacia la cirugía, tenía exámenes aquí, pruebas allá y la espera de la Histerosalpingografía que se realiza unos días después de la menstruación, pero ese sangrado jamás llegó y se dio mi primer milagro… ¡Estaba embarazada!, ese tejido que se preparaba en el útero  para recibir a mi hija, era el mismo que ya me había convertido en paciente de endometriosis. 

Transcurrió mi embarazo entre entradas y salidas de los hospitales; la niña peleaba todo, su espacio y demás con su compañero el quiste, pero a pesar de todo y gracias a Dios llegó el día en que recibimos a Nolis Xenia (1992) y aunque quedé en el quirófano de urgencias pues tuvo sufrimiento fetal, lo primero que me dijo el doctor al sacarla fue: “tienes que  tener otra antes del año”, ¿Se imaginan? Acababa de dar a luz y ya me estaban mandando a tener otro.  Ese fue el primer error de muchos, el doctor nunca me dijo exactamente a que me enfrentaba y yo tampoco me preocupé en informarme de lo que en realidad me estaba ocurriendo y más aun de lo que me esperaba.

Mercedes Valdés con la doctora Morgan   (Foto: Blog.ivi-fertilidad.com)

 

Después de un tiempo y una operación para retirar los quistes de ovario, llegaron tratamientos, medicamentos y ultrasonidos, lo que terminó agotándome. Pero al final de todo llegó el segundo embarazo. Este transcurrió igual o peor que el anterior, de hospital en hospital, corriendo de aquí para allá; pero uff, el 25 de octubre de 1994, finalmente y gracias a Dios, tuvimos en brazos a nuestra segunda hija. Hice lo mismo que el primer embarazo, me olvidé de todo y solo disfruté al máximo esos primeros años de la vida de mi pequeña. Segundo error!

Me sentía plena a pesar de que experimentaba los dolores y las molestias nuevamente, eso ya no me importaba, había logrado lo que quería. Ya a esas alturas mi mamá me rogaba que no tuviera más bebes porque me veía sufrir demasiado y porque ya tenía a mis dos princesas sanas y hermosas.

Mi verdadera historia de dolor empezaba, mi  estrecha relación con el quirófano se volvía cada vez más cercana, las complicaciones cada vez eran más grandes y dimensioné el tamaño de mi problema mucho después.

Desde del  año 98 al 2013, fueron 12 entradas al quirófano, sumemos las anteriores que fueron 4, ah! y una apendicectomía cuando estaba en la universidad, con lo que acabo de darme cuenta, haciendo este recuento de mi vida, que fueron 17 las veces que estuve en la sala de operaciones. Y cuidado que esa apendicitis no era, ya que recuerdo que el Dr. me dijo después de la operación que casi no estaba inflamada, pero los dolores eran tan fuertes que quedé en el quirófano.

La esperanza de que el problema terminara con la histerectomía (extracción del útero) se esfumó, aprendí de la manera más dura y amarga lo que significa “NO TIENE CURA”.

La endometriosis me ha dañado muchas cosas aparte de lo físico, lo cual  implica:  vejiga, intestinos, retiro completo del peritoneo, pasar por medicamentos como Lucrin, Zoladex, Arimidex, Nolvadex todas las ex…posibles, fue espantoso (casi todos para cáncer); sufrir también de fibromialgia, que se refiere a un grupo de síntomas y trastornos músculo-esqueléticos que se caracterizan fundamentalmente por cansancio, dolor persistente, rigidez de intensidad variable de los músculos, tendones y tejido blando circundante, y un amplio rango de otros síntomas psicológicos, como dificultades para dormir, rigidez matutina, dolores de cabeza y problemas con el pensamiento y la memoria, algunas veces llamados «lagunas mentales», que suelen impedir el funcionamiento rutinario del sujeto; una eterna menopausia ya que tuve síndrome de ovario remanente y para no volver a ese tema “cero hormonas”; en fin, para que seguir mencionando más de las cosas que tengo, si lo peor y que no puedo dejar de mencionar es el daño en mi calidad de vida, la cual se vio alterada totalmente.

No obstante, gracias a Dios, a mi hermosa familia; mi madre, que sin ella no sé qué habría sido de mí; mis médicos actuales, he podido seguir caminando y seguir adelante con todas las dificultades y conflictos que ha traído consigo esta “condición de vida”, pero manteniendo siempre el gran sentimiento de que tenía que hacer algo.

Lejos de querer que sientan pena al leerlo…quiero que las personas vean que esto es algo real y que es serio, no se debe tomar a la ligera una enfermedad que no tiene cura, que tiene un comportamiento como un cáncer invasivo y dañino, que se convierte en una condición de vida…que a la larga nos hacen más fuertes y nos convierten en unas EndoGuerreras!!

Artículo publicado por Médica Magazine 

 

¿Sabías de esta enfermedad?

 

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