Buena Vida

El bienestar; habilidad que depende de ti

Todas podemos adquirirlo

Norma Portillo
Por Norma Portillo
  • Mujer realizada   (Foto: Revistaporsermujer.com)

    Mujer realizada (Foto: Revistaporsermujer.com)

El bienestar tiene cuatro componentes. Cada uno de ellos tiene sus raíces en los circuitos neuronales, y cada uno de estos circuitos neuronales exhibe plasticidad así que sabemos que si hacemos ejercicio estos circuitos, se fortalecerán. La práctica de estas cuatro habilidades puede proporcionar el sustrato para el cambio perdurable, que puede ayudar a promover mayores niveles de bienestar en nuestras vidas.

1. La resiliencia

Mujer feliz    (Foto: I.ytimg.com)

 

Las cosas que pasan no las podemos cambiar, pero podemos cambiar la forma en que respondemos a ellas. La resiliencia es la rapidez con la que nos recuperamos de la adversidad; algunas personas se recuperan lentamente y otras personas se recuperan más rápidamente. Sabemos que los individuos que muestran una recuperación más rápida en ciertos circuitos neurales claves tienen mayores niveles de bienestar. Están protegidos, en muchos aspectos, de las consecuencias adversas de los golpes que nos da la vida.

Recientes investigaciones que hemos llevado a cabo en nuestro laboratorio en la Universidad de Wisconsin-Madison, en un nuevo trabajo que no está aún publicado, surge una nueva pregunta y es si estos circuitos específicos del cerebro pueden ser alterados por la práctica regular de la meditación consciente sencilla.

La respuesta es sí, pero que necesita varios miles de horas de práctica antes de ver un cambio real. A diferencia de los otros constituyentes del bienestar, se necesita un tiempo para mejorar su capacidad de recuperación. No es algo que va a suceder rápidamente, pero esta idea aún puede motivar y nos inspiran a seguir meditando.

2. Perspectivas

La segunda clave para el bienestar-perspectiva-es en muchos aspectos la otra cara de la primera. Yo uso perspectivas para referirme a la capacidad de ver lo positivo en los demás, la capacidad de saborear las experiencias positivas, la capacidad de ver a otro ser humano como un ser humano que tiene la bondad fundamental innata.

3. Atención

Mujer distraida    (Foto: Kariera.pracuj.pl)

 

Llama la atención el título de un documento muy importante que se publicó hace varios años por un grupo de sicólogos sociales en Harvard, "Una mente errante es una mente infeliz." En este estudio, los investigadores utilizaron los teléfonos inteligentes para consultar las personas que estaban fuera y las que estaban en el mundo real, para lo que utilizaron tres preguntas:

¿Qué está haciendo ahora? ¿Dónde está su mente en este momento? ¿Cómo está en este momento feliz o infeliz?

A través de un gran grupo de adultos en Estados Unidos, los investigadores encontraron que las personas pasan un promedio de 47 por ciento de su vida de vigilia y no prestan atención a lo que están haciendo.

Este tema fue abordado por William James en su libro Principios de Psicología.. Dijo que la capacidad de traer de vuelta voluntariamente una atención errante una y otra vez es la raíz misma del juicio, el carácter y voluntad. Y él pasó a decir que una educación que agudiza la atención sería la educación por excelencia. Pero, continúa, es más fácil definir este ideal que dar instrucciones prácticas para hacerlo realidad. Hoy en día, tenemos medidas prácticas para la educación de la atención. Y creo que si James había tenido más contacto con las prácticas contemplativas, se habría visto instantáneamente éstos como vehículos para la educación de la atención.

4. La generosidad. 

Dando la mano   (Foto: Kaigo-now.com)

 

En la actualidad existe una gran cantidad de datos que muestran que cuando los individuos se involucran en comportamientos generosa y altruista, que en realidad se activan los circuitos en el cerebro que son clave para fomentar el bienestar. Estos circuitos se activan de una manera que es más duradera que la forma en que responden a otros incentivos positivos, como ganar un juego o ganar un premio.

Los seres humanos vienen al mundo con bondad innata, básica. Cuando nos involucramos en prácticas que están diseñadas para cultivar la bondad y la compasión, lo que estamos haciendo es reconocer, fortalecer y nutrir una calidad que estaba allí desde el principio.

A través de la conformación intencional de nuestra mente, podemos dar forma a nuestro cerebro de manera que permita estos cuatro componentes fundamentales de bienestar. De esta manera, podemos asumir la responsabilidad de nuestra propia mente.

Con información de Alternet.net

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