Buena Vida

¡Ay mi Mazatlán!

Tantas aventuras de mi niñez que jamás olvidaré!

Beatriz Acevedo Tachna
Por Beatriz Acevedo Tachna
  • Mazatlán, la perla del Pacífico.

    Mazatlán, la perla del Pacífico.

Vengo llegando de la casa de mi madre, fui a despedirme de ella porque junto con mi abuela y demás agregados culturales parten esta semana a la bella perla del pacifico. Tienen mas de 40 años yendo, no se si es exageración pero tengo entendido que mi abuelo en sus mocedades compró para todos sus hijos un tiempo compartido en un hotel que le duraría “toda la vida” o bien hasta que Chabelo se muriera, es hora que no se acaba así que creo que Chabelo no la va contar.

El caso es que se fueron discutiendo mi madre y mi abuela porque la segunda echó a su bolsa tres pares de lentes, tres pequeñas cremas de mano, su spray del pelo, un espejo y dos cepillos de pelo, junto con todas las cosas que normalmente traemos las mujeres, mi mamá decía que era “mucha cosa” –en tono de desesperación- que luego se le iba a vaciar la bolsa en el carro y un desorden y que aparte iba a estar muy pesada,

Mi abuela le contestaba como toda una diva que le valía porque  ella “¡NI LA IBA A CARGAR!” y yo trataba de filmar todos esos momentos en mi mente, porque me gusta repetirlos y reírme sola cuando las extraño.

La cosa es que mi madre no es tan vanidosa como lo somos el resto de las mujeres de la familia así que no entiende que dentro de nuestra bolsa podemos llevar desde suficientes pinturas para maquillar a todo un certamen de belleza, hasta el ajuar con el que nos van a enterrar.

Ella en cambio trae cosas mucho mas practicas: Aceites, linternas, pomadas, reglas, tijeras, toallitas, pinzas, antibióticos y les juro que hasta trae un kit para suturar heridas en carne humana con hilo y aguja, (Y YA LE HA DADO USO) y es que es más una mujer lista para acabar con cualquier inconveniente. Yo heredé esa practicidad que le sobra y también la vanidad que le hizo falta, así que ya se han de imaginar LO QUE ME PESA LA BOLSA.

La partida de mis madres me trajo buenos recuerdos Mazatlecos, aquella época en la que era difícil diferenciar un pedazo de carbón, un chanate, un litro de petróleo, de mi, porque estaba negra, negrísima, azabache, pero eso si, con la cara bien pintada de “Zinka” ese bloqueador solar en barrita que venía en tonos fosforescentes y que nos hacía parecer a los prietos como si fuéramos nativos hippies de la isla de la piedra. 

Recuerdo que yo el primer día le sacaba jugo al mar, mi mamá siempre nos dejó muy libres porque desde pequeños nos checaba de la terraza y mi papá nos enseñó a evitar que nos revolcaran las olas, a esquivar los burros y a respetar al mar, no era la persona mas náutica ni acuática pero en Mazatlán no se porque se volvía “Aquaman” y nos callaba la boca a todos

… También se convertía en “Clamato-man” jaja que era otro de sus personajes al que le gustaba acostarse en un camastro, broncearse y dedicarse a beber jugo de tomate preparado con un piquetazo de vodka de 7 am hasta que se metiera el sol.  

Como les decía yo aprovechaba el primer día porque para el segundo ya me había llenado de ronchas y a mi mamá le entraba la paranoia de que era sarampión, viruela o varicela y ya me había encerrado en el cuarto hasta que se me quitara (me duraban las malditas ronchas toda la semana). Después descubrimos que no era nada peligroso, si no una reacción alérgica a ciertas toxinas del mar… tanto tiempo perdido..

Recuerdo también la frustración de no poder ir a los toboganes del Mazagua porque las mamás decían que nos íbamos a enfermar del oído o agarrar una infección, aun pienso con nostalgia también en el pobre cocodrilo inerte que vivía en el acuario y que solo se dignaba abrir y cerrar el ojo cada 45 minutos para los presentes… me pregunto si seguirá vivo.

Tengo mil anécdotas del lugar que hasta podría escribirles un libro, tres décadas de cómicas experiencias que luego les platicaré, por ahora solo quiero decirles que yo dejé de ir a Mazatlán muchos años y recientemente volví, no es nada mas que una belleza de ciudad, esta más bonito que nunca, la comida más buena, el mar más lindo, la gente tan atenta como siempre y el turismo mejor que antes.

Vayan y visiten todos los nuevos lugares que hay, no se van a arrepentir y se van a re enamorar del lugar.

 

¿Conoces Mazatlán?


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